
Después de un fin de semana pleno de jiras, preludios del cumpleaños de Martina y de las praderas del santo patrón de esta inempeorable ciudad: bueno, eso sí, los juegos olímpicos del 2016 podrían...
Repaso esta noche algunas noticias, algunos blogs y leo que el hijo de Amis agradece a ETA que se cargara al almirante Carrero Blanco (1). Este señor debería leer el librito de Eva Forest "Operación Ogro" y lo mismo tantísimos españoles. A mí me hizo ver hace ya un buen tiempo algunas cosas. Ya no recuerdo si la autora las hacía explícitas, pero yo sí:
Resumo brevemente, pues mi apunte de hoy será breve:
Los pipiolos que estaban en el ajo, por esas fechas, eran tan bisoños como las cabezas de los "gudaris" de hoy. (Entre ellos un jovencísimo José Antonio Urruticoechea, más conocido por su alias policial, Josu Ternera, con el que sigue siendo conocido. Por lo visto, lo que dice la policía va a misa). Les dejaron hacer.
- ¿Qué? Excavar túneles durante meses haciendo tanto ruido como desde tiempo inmemorial sucede con las obras de Madrí (1).
- ¿Quién? Los servicios secretos españoles y los de la CIA.
- ¿Porqué? Pregúntenle a Paco o a los hombres del tío Sam: “No hay mal que por bien no venga”.
(1) Este señor cejijunto de misa diaria tal vez rogaba a Dios porque aplacase el furor uterino de su santa esposa, ya que él se veía impotente al igual que su vecino.
(2) Si encuentran la oportunidad vean “Mi calle”, una de las películas –creo que la última (1960)- que rodó un facha inclasificable: Edgar Neville. El mejor Forges debió inspirarse en ella para ese Madrid caótico de zanjas y señales. Comienza con la inauguración del asfaltado de un barrio, y acto seguido, se ve a unos “operarios” (trabajadores en la jerga del régimen) barrena en mano levantando el lustroso empedrado. Ante las protestas de los vecinos, suben los decibelios de su voz: -Miren, tenemos orden de en cuanto se terminara la fiesta empezáramos de nuevo las obras.
