Mostrando entradas con la etiqueta gitanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gitanos. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de abril de 2016

Más de Diccionarios gitanos

He de agradecer a los lectores de este blog, ya baldío, sus visitas puntuales con temas como este. Que son muchas. Tienen toda la razón, ya la expresen con educación, mofa, o lo que les venga en gana. Esto de los diccionarios sobre el caló, romanó (tampoco es fácil saber cómo llamarlo) no han pasado de un postizo y diletante empeño traído a cuenta por gentes de la afición, sí, del flamenco y focklorismo dccimonónico de Sevilla, mayormente.
La foto de portada es de un libro que acabo de leer. Lo compré en Logroño en la calle de San Juan, tan llena de pinchos como la famosa zona aledaña del Laurel, en la librería de viejo Piedra del Rayo, que también edita una inmejorable revista antropológica, muy por encima de cualquiera otra que goce de los pesebres burocráticos. A su buen hacer debemos que los riojanos estemos eternamente agradecidos y deudores de su colección, cuyos números no faltarán en la Universidad regional para preservar el acervo común que nos va legando.
Este libro me decía, Carlos Muntión en su local de la Piedra del Rayo, es uno de lo más vendido en La Rioja. Escrito por Juan Ramón Montoya Jiménez e Israel Gabarri Viera, sin duda, la difusión entre sus primicos puede más que el marketing y la publicidad. He echado en falta en él una aportación más sistemática. Prejuicios míos, muy payos. Lo que hacen es lo debido, van contrastando los diccionarios del XIX publicados sobre este habla mixta, denominada también pogadolecto (una lengua rota, usando un gitanismo como prefiere el sociólogo gitano Nicolás Jiménez González), con su propia recopilación de familiares de Madrid y la llamada Castilla la Vieja. George Borrow, Jorgito el de las Biblias, trabajó con gitanos meridionales para su libro The Zincali por lo que es más apreciable la labor de rastreo.
Es difícil encontrar pies y cabeza en todo esto: hablamos de fósiles del lenguaje, inciertamente recordados.
Los estudios del lingüista Marcel Courthiade así lo indican. Profesor de la sección de estudios de romanó en el Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Orientales (Inalco) francés, es respetado como uno de los mayores especialistas mundiales en romanó. Su vinculación con sus hablantes es profunda: aunque él tiene origen payo, es considerado como uno más por los gitanos. "La relación de parentesco entre la lengua romaní y la India se descubrió en el siglo XVIII", recuerda. En su momento, esto resultó muy sorprendente, porque aún tardaría en asentarse la teoría, hoy comúnmente aceptada, del origen indio de los gitanos, emigrantes diseminados en Oriente Próximo y Europa -con el tiempo, su presencia llegaría a los cinco continentes- a través de dos grandes oleadas migratorias efectuadas entre los siglos IX y XII. Los descubrimientos continuaron hasta relacionar al romanó con el sánscrito, lengua clásica de la India. El sánscrito evolucionó en dialectos que se convirtieron en diversos idiomas que se hablan hoy: son las llamadas lenguas neoindias. Por ejemplo, el hindi y el nepalí. Y el romanó.Courthiade distingue varios tipos de hablantes efectivos y potenciales. "En primer lugar", indica, "los de la llamada raíz común de la lengua romaní, una lengua que no se ha alterado demasiado, como es la de los hablantes de los Balcanes y Europa del Este". En segundo lugar, los que hablan un dialecto muy germanizado, como los gitanos de Alemania, Austria y Francia. "Y en tercer lugar", continúa, "están aquellas hablas que han dejado de ser idiomas". "Sólo conservan algunas palabras en romanó, y utilizan la gramática de la lengua mayoritaria del país donde viven". Sucede en Portugal, en el sur de Francia, en el Reino Unido. Y en España.En Rumania se puede estudiar el romanó. En Francia tiene vinculación con los estudios superiores. En distintos países de Europa se traducen películas, hay agencias de noticias en esta lengua, y una inmensa cantidad de páginas web. También se pueden encontrar periódicos, revistas, libros, obras de teatro, programas televisivos. Todo lo contrario que aquí. "En la antigüedad, en territorios del Este europeo, los gitanos acabaron como esclavos de señores feudales, vivían aislados y no tenían contacto con la gente de la sociedad mayoritaria ni con su lengua", explica Nicolás Jiménez, sociólogo, antiguo becario de la OSCE, uno de los pocos gitanos españoles que ha aprendido romanó junto a Marcel Courthiade. "En España, el gitano, pese a que a lo largo de la historia ha sido perseguido, siempre ha vivido en núcleos urbanos, en contacto con el payo". "Por tanto, la lengua primigenia se fue perdiendo porque el esfuerzo de mantenerla no tuvo utilidad", resume. "No obstante", matiza, "quedó un resto, que es lo que conocemos como caló". Es decir, una serie de palabras en romanó pronunciadas en medio de un entramado gramatical español.
(El País, 30 de octubre de 2005)
Los proyectos del sociólogo Nicolás Jiménez por el estudio de su lengua quedaron en nada. Hoy es junto a sus churumbeles frutero en el Levante español. Ni a las instituciones ni  a las propias asociaciones gitanas, les va mucho, más preocupadas por pillar las subvenciones anuales.

martes, 30 de abril de 2013

Diccionario gitano-español



Acharar, dar achares (celos), andoba es alguien nombrado despectivamente, arajay (fraile, cura) y arate ya en desuso (humor, sangre, menstruación), baranda, como andoba, aunque particularmente, un hombre con autoridad en determinada circunstancia, barbián, un tipo rumboso, pillo, simpático o gracioso, baré, eran los billetes de ¡5 pesetas!, barí (excelente), baró (hombre con mando, como baranda, aunque esta última despectivamente), bato (padre), batorre, batorri (padrino, madrina respectivamente), biruji -una corriente de aire-, bocata (aunque no lo sea lexicalmente), bofia (policía), boliche (garito, casa de juego), boqui (apetito), bujarra, bujarrón, tomado del italiano, pero con una raíz como bul y bullate (culo), bulo, burda (puerta), burel (toro), butrón, calé, caló, calorro, camelo, camelar: enamorar, querer, aunque se usa más como convencer o engañar con adulaciones o halago; cangallero (carretero), cangrí (cárcel), canguelo, cañí, cate, catear, cipote, (dar) coba: (zalamería), cuezco (rilo: pedo), curda/curdela (borrachera), curra (paliza), currante, currar, currelar, currelo, currito, curro, chachi, chai (prostituta joven), chanchi, chaval, chavea, chavó, chaladura, chalado, chalarse, chamullar (tener conocimiento o entender, hablar), chanada (granujada), chanar y chanelar (saber o entender -de algo-, charrán (de or. árabe: pillo, tunante), charranada, chepa (origen aragonés), chepo (protuberancia como la chepa, pero por delante: seno, glándulas mamarias, o en una palabra, tetas), chichi (cara, fisonomía, rostro, aunque ha derivado en lo que Ud. y yo sabemos), chinar (cortar, de ahí chinaor o chinaores, de actualidad en los metros de Madrid), chinorri (niña), chingar (en caló pelear, fastidiar, beber mucho y sí...eso también, transitiva e intrasitivamente), chipén y chipendi (estupendo y veraz, respectivamente: de chachipén, verdad, verdadero, por eso el sentido de algo tan coloquial como chachi), chiscón (taberna), chivato, chola (cabeza), chorar (robar), chori (choro), chorizada, choricear/chorizar, choriceo, choricero/ chorizo (no referido al famoso embutido español, sino a la anterior raíz caló –choro- y sus derivados), choro, chucháis (pechos), chulé/chulí (los duros que valían 5 pesetas), chunga (guasa), chunguearse, chunguero/chungón, chungo, chuquel (perro), churi (navaja), churumbel, chusquero, dabuten, de bute(n), debla: canción popular andaluza, de carácter melancólico y con copla de cuatro versos, dengue (diablo, diantre) dicar y diquelar (ver,mirar u observar),  diñar(sela), diñelar (ofrecer), duca (fatiga, pena) encalomar -someter (a alguien) a la acción de la policía o de la justicia- encalomársela, copular con ella, encalomo, endiñar, espichar, estache (sombrero), estaribel (cárcel), fané (feo, triste, agotado o cansado), fetén (muy bueno, ya menos usado que chachi, pero idénticos semánticamente) ful (falso, fallido), fulastre (chapucero, hecho farfulladamente), fulero (persona falsa, embustera), fusca-fusco (pistola), gachí, gachó, garito (casa o edificio para habitar. No confundir con garita, que es francés antiguo), garlochí (corazón), gel (burro), geta, gil (tonto o idiota), gili, gomarrero (ladrón de gallinas, ya en la época de El Lute era raro), guipar (mirar), guma (gallina), guripa (de kuripen, soldado, guardia municipal; tipo o individuo, individuo tonto; también golfo o pillo) jai (joven y atractiva), jalar, jamar, jeró (cara), jarana, jayeres (dinero), jinda-jindama (miedo, cobardía), jiñar, julai (tipo o individuo, bobo o incauto, novato, homosexual), julandrón (como julai, víctima fácil, aún más despectivo), junar (ver), juncal (gallardo y airoso), jundo, jundunar (guardia civil, soldado), lacha (vergüenza -sentimiento-), lila (tonto o memo, homosexual), lipendi, longui (locución hacerse el longui -el distraído-), lumi (concubina), lumia (puta), magué (miembro viril, pene), majara, majareta, mangancia, mangar, mangante, mangui-manguta, mangurrino (ignorante), manú (hombre o individuo), menda, mengue (diablo o demonio), molar, molón, mollate (vino común -de mol (vino)-, botella, tarro), (achantar la) mui (cerrar la boca), (salir de) naja, najarse (huir precipitadamente), nasti de plasti (imposible, de ningún modo. Curiosamente, nombre de un legendario cómic underground español de los 70, ya que por esos años era muy usada la expresión), palmar (perder, terminar), pañí (agua), pañí de muelle (de sifón), parguela (maricón, o afeminado según el DRAE: "Fam. And. Parecido a una mujer en su persona y en sus maneras"), (hacer el) paripé, parné, parranda, payo, pelé (testículo), peñascaró (aguardiente), pesquis (inteligencia o perspicacia), piltra, pimpi (embaucador, seductor), pinrel, piño, pira, pirado, pirandón (juerguista, golfo o sinvergüenza), pirar(se-las), pire, piri (cocido -guiso o comida-), piro, pitingo (presumido), postín (lustre, brillo, importancia), postinear, postinero (que se da postín), privar (beber), pureta (de puro -puré- viejo), puri y purilí, raros (vieja), quel (casa), quilar (realizar el acto sexual -con alguien-. Verbo transitivo, pues), randa, (ya raro, ladrón o ratero)  (a la) remanguillé (de manera descuidada o inadecuada), rilarse (temblar de miedo, acobardarse), rilo (pedo), romaní (ó), rulé (trasero), sandunga (gracia o salero), sandunguero, sirla, sirlar  (atracar con navaja), sirlero, sonanta (guitarra), soniche (silencio), ¡sonsoniche! (se usa para pedir silencio, sonsonichar es acallar), sorche/sorchi (soldado que está haciendo el servicio militar), soba (dormido), sobar (dormir), terne (valiente), ternejal (valentón), trajelar (comer), trile y trilero (no parecen de origen gitano en cuanto a la procedencia semántica -tres- . Sí, en cuanto a forma y uso), trimurti (raro: en el brahmanismo, trinidad de dioses).
----
De los signos exteriores de un "odioso particularismo" -escribe Bernard Leblon en su obra Los gitanos españoles-  que representaban el traje, la lengua y el nombre mismo de los gitanos las autoridades buscaron a fuego y sangre erradicarlos. El listado de palabras expuesto muestra como esta raza perseguida poseía una lengua propia tantas veces negada o equiparada a las jergas de la germanía. Repárese en el María Moliner al definirlas: "Argot de la gente maleante formado principalmente por palabras de sentido traspuesto, palabras españolas desfiguradas y otras extranjeras castellanizadas. Jerga de los gitanos. Caló."
Por mucho tiempo no se reconoce culturalmente al pueblo gitano ni tampoco el estatus homologable de su lengua. Lo cual hubiera contradicho los fines de políticas secularmente racistas. Se les condena a una vida marginal tendente a su desaparición. Se impedía al caló (pálido reflejo de su idioma originario, el sánscrito y el que se llevaron en el momento de su partida desde la India, como ya está acreditado) servir de legítimo instrumento y, en parte, transcendental para desarrollar un modo de vida independiente, diferente y resistente. Y todo ello dentro de un contexto histórico que otorga una especial relevancia, cada vez mayor, a la lengua como signo identitario fundamental para el reconocimiento de los pueblos sin estado como nación.
La realidad, hoy en día, demuestra que desgraciadamente fue así. Su lengua, primero, debió de adaptarse  a la morfosintaxis y reglas fonéticas de la cultura dominante,  hasta dejar de hablarse propiamente dentro de la comunidad gitana en un largo proceso de aculturación.  Los más de 200 préstamos reconocidos por el DRAE, más o menos los de la lista de arriba dan prueba de hermosos vestigios. A veces, han aportado y aportan, si no esplendor, sí gran fuerza expresiva y naturalista a muchas páginas de la mejor literatura española.

* He usado el diccionario de la foto, una edición facsímil del de hace casi 100 años, he constrastado sus términos con el María Moliner y el DRAE, además de buscar por Internet otros gitanismos  o explicaciones.

lunes, 8 de abril de 2013

Andoba, baranda, menda, chaval, churumbel, gachó...




Acharar, dar achares (celos), andoba, es alguien nombrado despectivamente, arajay, arate, ya en desuso, baranda, barbián, un tipo     , baré, eran los billetes de ¡5 pesetas!, barí, baró, bato, biruji una corriente de aire, bocata, bofia, boliche, boqui, bujarra, bujarrón,tomado del italiano, pero con una raíz como bul (culo), bullate, bulo, burda, burel, butrón, calé, caló, calorro, camelo, camelar, cangallero, cangrí, canguelo, cañí, cate, catear, cipote, coba, cuezco, curda/curdela, curra (curripé), currante, currar, currelar, currelo, currito, curro, chachi, chai, chanchi, chaval, chavea, chavó, chaladura, chalado, chalarse, chamullar, chanada, chanar, chanelar, charrán, charranada, chepa, chichi, chinar, chinorri, chingar, chipén, chipendi, chiscón, chivato, chola, chorar, chori (choro), chorizada, choricear/chorizar, choriceo, choricero/ chorizo, choro, chucháis, chulé/chulí, chunga, chunguearse, chunguero/chungón, chungo, churi, churumbel, chusquel, chusquero, dabuten, de bute(n), debla, dengue, dicar, diquelar, diñar(sela), diñelar, ducas, encalomar (sela),encalomo, endiñar, espichar, estache, estaribel, fané, fetén, ful, fulastre, fulero, fusca, fusco, gachí, gachó, garito, garlochí, gel, geta, gil, gili, gomarrero, guipar, guma, guripa, jai, jalar, jamar, jarana, jinda, jindama, jiñar, julai, julandrón, junar, juncal, jundo, lacha, lila, lipendi, longui, lumi, lumia, majara, majareta, mangancia, mangar, mangante, mangui, mangurrino, manú, menda, mengue, molar, molón, mollate, (achantar la) mui, naja, najarse, nasti (de plasti), palmar, pañí, parguela, paripé, parné, parranda, payo, peñascaró, pesquis, piltra, pimpi, pinrel, piño, pira, pirado, pirandón, pirar(se-las), pire, piri, piro, pitingo, postín, postinear, postinero, privar, pureta, puri,purilí, quilar, randa,  (a la ) remanguillé, rilarse, romaní (ó), rulé, sandunga, sandunguero, sirla, sirlar, sirlero, sonanta,  sonsoniche, sorche/sorchi, soba, sobar, sobado, terne, ternejal, trajelar, trile, trilero, trimurti.

¡Hombre, alguna palabra también les hemos mangao nosotros!

jueves, 8 de abril de 2010

La Liga de los gitanos

Si detienen a una banda de balcánicos itinerantes los mass media nos contarán que se trataba de serbios, croatas o bosnios gitanos, o incluso alguna televisión erróneamente tirará del cliché de gitanos rumanos. Si otro itinerante, con el mismo apellido que algún miembro de esa banda, aterriza en el Camp Nou dispuesto a laurearse en la Liga de los Campeones... hablarán del sueco Ibrahimovic, a lo más nos ilustrarán de su origen balcánico, nunca gitano.
Los gitanos nacen para robar, ya lo dijo el mismo Cervantes.
Supongamos, ahora, que el delantero centro de más raza o casta de la selección española fuera gitano. Impensable, ¿verdad? Telmo Zarraonaindia Montoya, autor del más legendario gol de toda la historia de "la roja", pertenecía a eso que llaman la etnia gitana, al menos por parte de su madre Tomasa Águeda Montoya Salazar. (Algo sobre los gitanos vascos y su argot llamado erromintxela).
Pues de estos orígenes no nos enteramos por las narraciones épicas de Matías Prats, sino 60 años después por un artículo del New York Times (6-10-09) que cita este post de J. A. Muñoz "Los gitanos y el fútbol". El periódico neoyorquino, a propósito de los éxitos de la escuadra española se centra en la irrupción de un nuevo talento, el sevillano Jesús Navas y en los problemas de adaptación que sufre fuera de su ambiente familiar gitano. En ese contexto el periódico se hace eco de la numerosa relación de futbolistas gitanos que propone J.A. Muñoz mencionando algunos de los más ilustres, Eric Cantona, Hristo Stoichkov, Gheorghe Hagi o como antecedente español, Telmo Zarraonaindia, Zarra.
En la lista difundida por Internet hay quienes incluyen a Cristiano Ronaldo, habida cuenta la importante repoblación gitana en la isla portuguesa de Madeira. ¿Lo incluyen movidos por motivos de orgullo gitano o, por contra, ignominiosos?
En cuanto oímos en los medios hablar de una reyerta, damos por seguro, si no lo explicita la noticia, que se trata de una reyerta gitana. Cuando hablamos de las rutilantes estrellas de la Champions Ligue, Ibrahimovic, el hoy actor de cine Cantona (dirigido por Ken Loach y antes por Jean Becker) o el mismísimo Ronaldo, ¿añadimos también la cualidad de gitanos? O nos frotaríamos los ojos. Hasta ahora la única excepción de genio permitida al pueblo rom ha sido la del flamenco. Puede que como hasta ahora el apellido Ibrahimovic nos suene más a sueco que a gitano, ya que pertenece a un galáctico de la Liga de los Campeones. ¡Será por corrección política! Por eso mismo escribo hoy: "Día Internacional del Pueblo Gitano".

jueves, 10 de diciembre de 2009

El Día de los Derechos Humanos

Hoy es el día de los Derechos Humanos.
El 6 fue el día de la Constitución española.
¡El 5 no fue el día de Berlusconi!
Empiezo por este último. Porque el 5 tal vez no fue su día, dado el éxito de las manifestaciones convocadas a través de facebook, pero tal vez se quede en eso, como los demás días simbólicos de algo, en gestos que nos recuerdan muchas veces que la realidad permanece impertubable. Para Rebelión Gorka Larrabeiti todo esto nos lo ha contado muy bien en sus últimos artículos sobre Italia:

http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Gorka%20Larrabeiti&inicio=0



La Constitución española fue aprobada por 15 millones de votos sumados en circunscripción única. Hoy la población residente en España roza el triple de millones.
¿Cuántos además de esos 15 millones de votantes viven o recuerdan haberla votado? Teniendo en cuenta que la población que más suele votar es la de mayor edad, y sobre todo en ocasiones "solemnes", echen la cuenta aproximada 31 años después. ¿Cuántos les salen? Conclusión provisional: nos guste o no la bendita Constitución tan ensalzada sigue ahí blindada a reformas cuando la inmensa mayoría de su "pueblo español" de este siglo ni pudo aprobarla por razones obvias ni puede rechazarla por regulaciones menos obvias.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Estrasburgo/valida/boda/gitana/union/pleno/derecho/elpepusoc/20091209elpepisoc_4/Tes
¡9 años de pleitos, desde el juzgado de lo social que le reconoció su derecho hasta la máxima instancia en derechos humanos de Europa! Por medio los tribunales españoles, incluido el Constitucional se lo negaron. Puede verse su peregrinación en el siguiente enlace, también el momento de mi crítica al desamparo que dictó el más alto tribunal español: http://www.gitanos.org/servicios/prensa/dossieres/17895.html
Coincidiendo con el día de los derechos humanos el Tribunal de Estrasburgo ha mostrado una sensibilidad necesaria hacia las minorías cuando es de justicia reconocerla. Cuando María Luisa se casó en 1971 por el rito gitano en la España de Franco los de su etnia eran peligrosos socialmente por una ley aprobada un año antes. Difícilmente iban a acudir a un Registro Civil a inscribir un matrimonio que no aceptaba otra forma que la religiosa (católica) y en el que en muchos casos no constaba siquiera su nacimiento.
Mi enhorabuena, pese al tiempo transcurrido a los magistrados europeos y a la hoy ciudadana española apodada "La Nena".

miércoles, 8 de abril de 2009

Guerra civil, anarquistas, falangistas y gitanos

En este día internacional del Pueblo Gitano, en este abril siempre de nostalgia republicana, a medias entre la derrota (conmemorarla estos días demuestra hasta qué punto está viva) y el vivo recuerdo de su instauración quiero hacer presente las vicisitudes de un pueblo durante esos años. Difícil será acudir a la Historia, a las cátedras de la enseñanza oficial, a los periódicos o a las ficciones del cine o la novela para descubrir la historia social de esta comunidad. Oficialmente, esta minoría es reconocida como española y con plenos derechos, a partir de la constitución de 1978. Sin embargo, y pese a algunos estudios históricos, y sobre todo, antropológicos impulsados por Julio Caro Baroja y culminados por Teresa San Román, nada o muy poco sabemos de este trágico periodo con respecto a ellos repasando la historiografía española habida hasta la fecha. Y pese, a que en los últimos años se han estratificado las aportaciones, a menudo, por razón de clase, de género, de regiones, sin que le llegara el turno a esta minoría.
En “La diferencia inquietante” la autora citada constata la escasa participación de los gitanos en la guerra. Así como otras minorías oprimidas han visto una oportunidad de promoción en la guerra –negros e hispanos en USA- cabría preguntarnos por esa inhibición. Es curioso comprobar como nuestra cultura dominante tacha a la gitana de violenta y primaria. Para la mayoría de los gitanos el horror y los odios desatados en la guerra corroboró la pésima opinión que tenían de los payos. Su “extrañamiento” ante las políticas e ideologías contemporáneas, chocaba ante unos y otros, aunque no menos curiosamente poseían “un sentido de comunidad solidaria mayor que el de muchos comunistas, (un) carácter apátrida mayor e independiente superior al de la mayoría de anarquistas y (una) devoción religiosa similar a la de los falangistas” (1).
En consecuencia, asistieron a ese fuego cruzado sufriendo aún más las penurias acostumbradas y la hostil incomprensión de todos. Un anciano contaba a Teresa San Román allá por el año 70 lo siguiente: “"Si ganaban los que aluego ganaron nos iban a hinchar a palos y nos iban a tirar (echar) de todas partes. Y si quedaban los otros, nos iban a matar trabajando en cualquier mina de por ahí y hasta que nos quitarían a nuestros hijos, decían. Ni unos ni otros respetaban nuestras cosas, ni siquiera a nuestros muertos. Así es que el tío X y yo, que íbamos juntos, le cambiábamos la banderilla al burro según pasábamos por aquí o por allí".
Es parecido al chiste que me contaba mi padre: muchas veces no sabían en que territorio estaban, cuando les paraban los soldados y les preguntaban de que bando eran, alguno contestaba: - De la FAI.
-Como que de la FAI, Y respondían: -Sí, señor guardia, de la Failange, de la Failange…
Puede que la confusión de los colores cenetistas y falangistas, en este caso, ayudara lo suyo.
Por otros testimonios que recoge la antropóloga de la UAB podemos hacer alguna excepción con los anarquistas: “no miraban entonces mal a los gitanos”. Que en su ideario hubiera lugar para ellos explica que algunos gitanos abrazaran su causa. Es notable el caso del artista sevillano Helios Gómez. Y dice mucho de la historia oficial que padecemos su grado de desconocimiento. Como cartelista (¡ojo, no carterista!) su proyección internacional en los 30 le convierte en el más afamado -recuérdese la presentación de su obra Días de ira en Francia por Romain Rolland. En cambio, apenas contamos con una insuficiente biografía aportada por la profesora alemana Úrsula Tjaden, “Helios Gómez. Artista de corbata roja” publicado por la modesta Txalaparta en los noventa.
Se sabe que las chirigotas de Cádiz sirvieron de refugio a algunos anarquistas en los años de la dictadura de Primo, como es el caso de Ángel Pestaña; la práctica del nomadismo gitano permitió a otros tantos libertarios sobrevivir a la dictadura de Franco, y de paso, identificarse con un imaginario común, con el modus vivendi de lo que Helios Gómez llamó raza aborigen.
En el otro extremo, nos hallamos con el único gitano beatificado por Juan Pablo II: Ceferino Giménez Malla, elPelé. Martirizado en Barbastro, la patria del santo fundador del Opus Dei. Trató de interceder por el cura del municipio y fue apresado por los milicianos. Se le ofreció el indulto si les entregaba su rosario, ante su negativa fue fusilado junto a las tapias del cementerio. Otras fuentes orales, en cambio, nos ofrecen una semblanza diametralmente opuesta: delator y colaborador del bando faccioso.
Para terminar, un apunte real: se ha disminuido la aportación prevista al Plan de Desarrollo Gitano muy considerablemente. Si las ayudas en tiempos de abundancia ya fomentan el racismo entre las clases menos favorecidas que se sienten desplazadas en esa difícil competencia, es obvio que en las actuales circunstancias toda mención tuitiva es harto más impopular. Pero es en tiempos de crisis donde han de vencerse los fáciles populismos y demagogias para cortar ese círculo viciado de injusticias. Huelga decir que, no obstante, nada cambiará mientras no cesen las discriminaciones en el acceso al trabajo y a la vivienda. Cuando las ayudas no tengan sentido es probable que el racismo haya sido vencido y pueda decirse de nuestra sociedad que el pluralismo – proclamado en la Constitución- es sancionado por la realidad.
Mientras no está de más la conmemoración institucional de este día, como hizo el Parlament de Catalunya 2 años atrás, denunciando y reconociendo, entre otras muchas consideraciones, que también la lengua gitana fue prohibida, ¡y calificada como argot de la delincuencia!:
“Germanía”: Argot de la gente maleante formado principalmente por palabras de sentido traspuesto, palabras españolas desfiguradas y otras extranjeras castellanizadas.- Jerga de los gitanos. Caló. (Maria Moliner dixit).
¿Les suena?
****
(1) “Los gitanos en la guerra civil española” de David Martín es uno de los pocos artículos que he podido encontrar. Y sin duda, gracias a la proliferación de congresos sobre la guerra civil de estos últimos 3 años.
-La ilustración de cabecera es la llamada capilla gitana pintada por el Helios Gómez en la Modelo de Barcelona con motivos religiosos, tomados como modelos algunos gitanos compañeros de prisión.
-El cartel de Durruti y de la 26 División es también obra de Helios Gómez para el homenaje celebrado en Barcelona en el 38.

-En la foto aparece Helios Gómez, comisario político en su etapa comunista.
-Del cartel de Tierra y Libertad es también autor Helios Gómez.