"Fra le forme di minorità del Pensiero debole che porta alle estreme conseguenze la visione penitenziale del catechismo controriformistico che vede la donna come simbolo del male, c’è il disprezzo della «carne». Il corpo, altrimenti detto «carne», è in realtà il tempio dell’anima e soltanto per questo dovrebbe essere esaltato, anche in una prospettiva cristiana. Invece, da secoli, viene fatto coincidere con la fonte di desideri peccaminosi, per chi non lo rispetti in modo astratto. Ma il desiderio è peccato? Due corpi che si stringono negano la spiritualità dell’uomo? A me è sempre sembrata una posizione assurda. Eppure continuano a sopravvivere contrapposizione fra corpo e anima, fra pensiero e piacere."Solo pongo la tele para la "Champions-Lí" y los telediarios de Pepa Bueno a la que tibiamente sigo.
¡ALTO! No lo dejo para el final: la embajada de Francia recomienda a sus paisanos abandonar Tokio. Se espera una réplica 7 en los próximos días.
Hecho este inciso obligatorio, inicio propiamente el post:
En apenas 2 minutos he escuchado estas perlas mediáticas. ¡Ay, amigo Pascual, si enchufara más la tele mi trabajo habría de ser hercúleo. Oído:
"Habría que desdramatizar si la situación no fuera dramática".
Estoy apesadumbrado después de 2 días por la calamidad de Japón, aun así entiendo que invirtiendo los términos, si la situación no fuera dramática, poca necesidad habría de desdramatizar.
A los pocos segundos escucho: "Es triste tener que desmentir cosas que son mentira".
¿Se trata de un lapsus? Lo dice un tal Frank Rivera, torero, que ahora mismo no recuerdo su filiación. Mi carcajada se asoma a los políticos, prestos siempre a desmentir. O incluso al ciclista Contador que cuenta que es mentira lo que afirma la ciencia y la razón.
En un segundo más escucho, supongo que referido a la vestimenta de alguna dama, cuyas andanzas sigue la concurrencia: "Discreta, pero llamativa". Igual que los paños de princesas y reyes. Hasta nos lo creemos, si no fuera porque nos cuestan un pastón, y eso por mucho que nos digan que sus fastos son tan sencillos como discretos.
Por cierto, no es casual la devaluación del adjetivo discreto. Otro tanto ocurre con prudente, en parte sinónimos. Han pasado de describir al sabio, al que discierne (discreto es participio latino del verbum discerno) a señalar lo común, lo moderado. De la actividad racional ejercitada a la inhibición, más bien de la misma, por convención social.















