viernes, 6 de abril de 2012

El año del Mirandés

No recuerdo haber hablado aquí de fútbol, a lo más puede que de ciclismo, deporte este último que sí he practicado. En cuanto al llamado deporte rey, pues en la edad adulta lo he seguido con prudente distancia. Un hecho reciente, las gestas del Mirandés en la Copa, me ha hecho prestarle más atención en cuanto ha tenido de fenómeno popular que devolvía por momentos este espectáculo un tanto a sus orígenes fuera del circo mediático y la jaula de oro que lo encierra. Por otra parte, nací a pocos kilómetros de la ciudad homónima del Ebro, a la que he dedicado algún sentido artículo (por cierto, con amplia difusión en las redes). Es esta vertiente social la que me interesa más. Si leéis lo que sigue, comprobareis hacia donde van encaminados mis pasos.
**************************************
Tuvo Miranda una importante judería. En Tudela, Ebro abajo, se conserva una espléndida sinagoga dentro de lo que ahora es su catedral. En cambio, si nos encontramos en el depauperado casco histórico mirandés nos costará algún esfuerzo dar con la propia. Tampoco la podremos visitar: se halla cerrada. Pero no el monumento como tal, sino el bar donde se ubica y que en estos momentos tiene puesto ese ominoso cartel de "cerrado", lo mismo que otros negocios y principalmente las industrias que forjaron durante las últimas décadas un fuerte desarrollo y acentuaron el carácter laborioso de una urbe envuelta entre la llanada alavesa, la vega riojana y la economía vasca.
Si vamos a la otra punta de la ciudad, acudiremos también al desmontaje de una estación en la que paraban todos los trenes que iban hacia el Norte, los que proseguían hacia Francia o los que inversamente se adentraban en la meseta, una vez superado el desfiladero de Pancorbo, camino de Asturias, Galicia o Portugal, o bien hacia la capital o por el corredor del Ebro hacia Cataluña y el Mediterráneo; mientras la hábil propaganda oficial nos vende -o lo hacía antes de los recortes- unas comunicaciones modernas de alta velocidad.
Pues bien, el espejo del fútbol nos devuelve alguna imagen similar. La alta competición por imperativos de como está montado el negocio solo llama a unos pocos al tiempo que los estadios quedan visualmente vacíos, apenas sin aficionados. Y para colmo, muchos son nuevos y más grandes, como esos aeropuertos sin aviones que asolan buena parte de la península, fruto de la fiebre especuladora del cemento y del pelotazo, si se me permite la redundancia ya que hablamos de fútbol.


Como la vieja estación de ferrocarril el campo municipal de Anduva conserva unas instalaciones de otro tiempo con una grada cubierta sin asientos sujeta por vigas de hierro que impiden una completa visión, así como la cercanía del césped dificulta el seguimiento de las jugadas que se desenvuelven pegadas a la banda. Sin embargo, esa falta de comodidad desata la animosidad de una afición única, acostumbrada a seguir al equipo por campos aún peores. Una tribuna que huele a puro barato (¡ay, qué ha sido de los contaminantes humos de la FEFASA!) y a destemplado aguardiente frente al tendido de los asientos de sombra. A falta de un fondo Sur o de un aguerrido fondo Norte las entradas de General conforman un Frente Popular que podría evocar -sus colores rojo o rojinegro ya lo evocan- a la coalición republicana del 36 triunfante en el consistorio mirandés. Y es que el Mirandés a lo largo de su historia se debate entre ser cabeza de ratón o cola de león y ha alternado temporadas bregando con históricos como Osasuna, Alavés, Real Unión, Logroñés o el mismo Eibar (al que hace poco derrotó) en pos de conocer la segunda división; con peregrinaciones por la actual tercera devaluada y estadios de regional donde solo su fiel hinchada llenaba las imaginarias gradas.
En los ya famosos cánticos de su afición hay siempre un recuerdo para esos tenebrosos tiempos, porque están muy cercanos: "Había una vez un equipo chiquitito..."
Entonces, ¿qué ha podido pasar para que dentro del ambiente general que mueve el fútbol y la depresión axfisiante del entorno florezca este humilde Mirandés, equipo de moda?
(De moda, puesto que pasada la euforia copera, mantiene una presencia en los medios y sobre todo en las redes sociales superior a bastantes equipos de primera).


Algunas de las respuestas posibles las he esbozado antes. Lo mismo que se desconoce la fuerte personalidad de este enclave norteño por muchos de los que han seguido incrédulos su aventura copera, se ignoran datos en lo tocante a lo puramente deportivo. Por ejemplo, las dimensiones del campo de Anduva son homologables a los mejores estadios de primera, y sobre su cuidada yerba se asienta un esplendor basado en el juego de toque por encima del juego aéreo y de segundas jugadas, más propios de la categoría y de campos de charcos y barro. Para ello, es decir, para contar con los jugadores que lo pongan en práctica, es obvio que se han tenido que hacer las cosas bien. Una fundamental: mantener la autonomía del club en la esfera de sus socios. Es de los pocos clubes españoles que debido a sus saneadas cuentas han podido evitar la forma de sociedades anónimas, no perdiendo su control en manos de aventureros sin escrúpulos que pusieran en peligro su futuro como en equipos vecinos y de más postín ha sucedido.
No conviene olvidar por tanto que la anterior directiva encabezada por Félix Pipaón, cariñosamente conocido como el Pipa, ascendió al club deportivo Mirandés de nuevo a la 2ª B y sentó las bases de un buen equipo profesional al crear el cargo de secretario técnico y nombrar para él mismo a Carlos Lasheras, procedente del arruinado Alavés que ese año aún militaba en segunda. Pero esta incorporación al conjunto rojillo ocurrió dos peldaños más abajo, en tercera, lo que muestra la firme creencia en el proyecto. Empezaron a llegar jugadores asendereados en las nuevas lides y el entrenador que ha demostrado ser el más idóneo para alzar el vuelo: Carlos Pouso.
La enorme decepción que supuso el fallido ascenso a segunda en las postrimerías del definitivo play-off en otras latitudes tal vez hubiera tenido otras consecuencias. Aquí afianzó la buena gestión en todos los estamentos del club y ha dado si cabe más brillo al hecho de llegar a semifinalista en la copa del Rey partiendo desde la categoría de bronce. A este logro histórico se une su primera copa de Castilla y Léon y a poder cerrar la actual liga con muchas posibilidades de quedar primero -también por primera vez- a falta de 5 partidos. Desde luego, Ramiro Revuelta como presidente de la entidad tiene reservado su nombre para inscribirlo en esta gloriosa página. Pero aún falta lo principal, el difícil ascenso. Y cuidar detalles como los que han motivado la salida de Pepe Uslé. Los cuales no han sido aclarados por ninguna de las partes. Mucho mejor que todo ello hubiera consistido en buscar una solución práctica o legal a las desavenencias, más ante alguien que ha estado muy a su lado.
Podrían haber tenido más en cuenta el ejemplo de la plantilla. Carlos Pouso ha conseguido mantener el pulso en dos competiciones de manera que los once que han salido a disputar cada partido han sabido estar a la altura, incluso de la élite: quod erat demonstrandum. Que este equipo viene haciendo las cosas de primera, con una profesionalidad encomiable. ¡Claro que para Pouso debe también existir un equipo titular! Sin embargo, bien por lesiones, sanciones u oportunas rotaciones no lo parece...Hasta tres porteros han guardado la portería de los rojillos con indudable acierto. Siguen con 15 dianas siendo el equipo menos goleado del fútbol nacional. No se llevarán ninguno de ellos el premio Zamora, aunque Nauzet especialmente no quedará lejos.
Ahora bien, en la defensa siempre hay 3 torres, el exprimera Caneda (del Athletic Club), Corral, muy peligrosos también como atacantes, e incluso otro veterano, Aitor Blanco, capaz de meter 2 goles en el propio San Mamés, y otro habitual, Raúl García. En las bandas están Garmendia y Ernesto, pero como este es baja últimamente, hemos visto en esa posición al polivalente Iribas, que esta temporada venía jugando de interior.
En el centro del campo falta el capi Iván Agustín y Nacho Garro, pero el mister cuenta con la seguridad y orden de Mikel Martins, la reciente incorporación de Antonio Martínez, joven valor proveniente del Real Madrid B, la profundidad de Muneta y los recambios de José Ángel y Borrell.
Arriba Mújica lleva un buen número de partidos junto a Alain Arroyo, otro fajador del área al que todavía recordamos en el vestuario "haciendo surfing" antes de salir a Anduva a comerse, o más bien cenarse (por la hora) al Espanyol. Todo un gesto. Lambarri, otro lesionado, fue una pesadilla en el juego aéreo para los defensas de primera de la copa. Rayco, del Rayo, ha venido a cubrir su baja y la de Pablo, y está teniendo minutos para ir haciéndose al juego del equipo. Es también el caso del canterano, Asier Barahona, que en Torrelavega igualmente salió de titular. Falta la estrella, incluso mediática, de este Mirandés, Pablo Infante. Quienes lo reclaman para la selección no exageran como por lo insólito nos puede parecer. Por el rendimiento en esta temporada se lo merece. Es además el pichichi con 6 tantos de la Copa. Solo su pubialgia le limita. Esperemos que en el play-off vuelva a ser determinante. De esta forma este burgalés encontrará definitivamente en Miranda el equipo que le faltó en la capital y el canterano Barahona sería deseable que siguiera creciendo a orillas del Ebro. Puede que así el bar cerrado de la vieja sinagoga reabriera sus puertas, la ciudad recuperara la confianza que por historia le pertenece y los trenes pararan en la estación como siempre. Con destino a segunda y lo que venga.
---
* La foto de portada corresponde al nuevo Malecón de Torrelavega. Muestra lo que digo en el texto: que se han cargado el fútbol modesto, de ahí la rara flor del Mirandés. Un campo nuevo, pero casi vacío y eso que iba el equipo de moda. El de la nueva Balastera de Palencia por lo visto es tan bonito o parecido, pero su equipo está luchando aún más que los cántabros por evitar el descenso.
Este reportaje se publicó en la edición impresa de El Mundo/El Correo de Burgos el 9 de abril. A falta de una versión digital completa en su web, aquí tenéis el contenido (incluso con enlaces:
"hipertexto"), otras fotos y comentarios. También lo podéis leer a través de Facebook o Twitter. Por cierto, alguno de esos "links" los he puesto después. Puede que sea casualidad: el día siguiente al mío, apareció una especie de secuela en el Diario de Burgos. El resto de la semana El Correo Español, ed. de Alava, ha sacado asimismo unos balances hasta la fecha de la temporada del Mirandés que son los que he enlazado, porque avalan con datos lo que expongo sobre las rotaciones, etc.

martes, 27 de marzo de 2012

Recuerdo de Antonio Tabucchi

Ha muerto Antonio Tabucchi, sostiene Pereira.
Sostiene Pereira que mientras estuvo en el instituto italiano llegó a verlo y luego hablar con él unas cuantas veces en sus visitas a Madrid. En cambio, Pereira recuerda con más detalle una bastante especial a inicios del año 2001 en Burgos.
Sostiene Pereira que compartió un fin de semana en el Hotel Corona de Castilla de la calle de Madrid. El señor Pereira asesoraba a una oenegé gitana en asuntos jurídicos y también a la sazón en el premio literario que otorga. Ese año el premio Hidalgo, que así se llama, se lo dieron a Tabucchi en competencia con el premio Nobel Saramago. ¡Qué casualidad, otra vez rivales! -exclamó Pereira.
Antes lo habían obtenido entre otros Juan Goytisolo, muy receptivo con la minoría gitana, y Günter Grass, que también les visitó en alguna ocasión. Como valedor de Antonio, sostiene Pereira, que destacó primero que en sus pequeñas novelas, relatos o cuentos manejaba un italiano muy sonoro y rítmico que frecuentemente le hacían repetir gustoso, y a veces abrumado, su lectura:
"Caro Antonio, senza dubbio i tuoi livri mi hanno provocato lo stesso malessere che la piazza immensa di Santa Croce, la cui eccessiva bellezza soprattutto della chiesa con le pitture giottesche e il chiostro con il crocifisso di Cimabue avevano provocato Stendhal..."
Pereira escribió esas líneas pero no recuerda habérselas mandado.
Sostiene Pereira que además como articulista político mantenía un nervio encomiable. Desde la revista Micromega de Paolo_Flores_de Arcais , dedicó una carta abierta al presidente de su república en plan el Cid de la jura de Santa Gadea (perdonadme la licencia pero evoco Burgos) que en nuestro país no he visto a nadie emular, y mira que nuestro jefe de estado ¡desde hace más de 40 años y toda la corte política nos lo pone fácil!
Que igualmente reprochaba a Azeglio Ciampi, la equidistancia creciente en la "era berlusconi" a la hora de homenajear a los antifascistas, y a Mussolini al mismo tiempo, esto es el 25 de abril, día de la liberación. Algo que les sonará ya que en este solar ibérico es doctrina constante parecida equidistancia del Tribunal Supremo, como hemos podido comprobar con respecto a la deshonrosa absolución del juez Garzón por haberse atrevido a juzgar los crímenes del franquismo, sostiene Pereira.
Un viejo maestro del señor Pereira, Lacasta-Zabalza, catedrático de Filosofía del Derecho (1), ha pronunciado como en él es habitual un certero comentario recientemente.
Y luego, el toscano Tabucchi de alma portuguesa, había escrito un librito/reportaje sobre la persecución de los gitanos en Florencia que le concedió el ¡honor de ser nombrado persona no grata! por el alcalde florentino.
En ese reportaje -con un humor cáustico que ya conocía íntimamente, recuerda Pereira- se reía de la cerrada oligarquía de la capital de los Medici e ironizaba con los convites "artísticos" de sus jerarcas y pasarelas de moda mientras echaban tierra sobre la periferia de los barracones gitanos y perpetuaban el caos de una ciudad empeñada en parodiar el mito de "La Bella y la Bestia", pues mientras los turistas sufren el citado síndrome de Stendhal sus ciudadanos padecen la vulgaridad de la vida cotidiana con un tráfico demencial plagado de ruidos y contaminación.
Sostiene Pereira que también estaba a favor de Tabucchi en una polémica que por entonces mantuvo en Portugal con Saramago acerca de la bondad y hermandad de la lengua portuguesa, donde no quedaba muy claro esa naturaleza para sus colonias pregonada por el Nobel luso. (Aquí nuestro Borbón ha predicado por las Américas otro tanto...) Me ha sorprendido que de aquella refriega no haya quedado ni rastro en el universo de Internet. Hasta la viuda desde la fundación del Nobel, muertos los 2 gallos que picaban en el mismo corral, parece dispuesta a enterrar también el hacha de guerra.
Sostiene Pereira que desconoce hasta qué punto el uno o el otro fingían que no pasaba nada. Lo cierto es que don José en su cuadernos de Lanzarote había vomitado: "No me perdonará nunca haber escrito 'El año de muerte de Ricardo Reis'. Heredero él, como se presenta, de Pessoa, tanto en lo físico... "
Sostiene Pereira que con Umberto Eco protagonizó un debate más sonado, su respuesta dio título a un panfleto que llevaba por título "La gastritis de Platón". El ínclito semiólogo había publicado en “L'Expresso” un artículo con este rezo: “El primer deber de los intelectuales: permanecer callados cuando no sirven para nada”.

“¿Qué debe hacer el intelectual si el alcalde de Milán se niega a acoger a cuatro albaneses? Será perder el tiempo recordarle algunos inmortales principios, porque si no los tiene ya asumidos, a su edad no cambiará de idea leyendo un manifiesto; el intelectual serio [...] debería dedicarse a volver a escribir los libros de texto con los que estudiará el nieto del alcalde”. Y concluye: “haber invocado [al intelectual] su alada palabra hubiera sido como reprochar a Platón el que no hubiera propuesto un remedio para la gastritis”. -Se pregunta Eco-

Tabucchi se indigna por esa renuncia y conformismo.
Con respecto a la educación de los nietos del alcalde de Milán, Tabucchi prefiere “manifestar su opinión para inducir a los electores a no volver a votarle” (pág. 48). En síntesis, que para el autor de Sostiene Pereira,

“La tarea del intelectual (pero también, quisiera insistir, la del artista) es precisamente ésa, querido Adriano Sofri (2): reprochar a Platón el que no inventara el remedio para la gastritis” (pág. 31).


Sostiene Pereira que quiere finalizar esta semblanza, otra vez en Burgos frente al arco de Santa María al volver por el Espolón del teatro Principal, recordando una canción republicana que el bueno de Tabucchi con toda su alma acometió a pleno pulmón. Era tarde y de noche típicamente gélida en la capital castellana. Por suerte, y supongo que debido al poco tránsito, el apacible señor Pereira y el exaltado Tabucchi no terminaron en los calabozos. Recuerda Pereira que esto ya lo había contado por ahí algún año más tarde:

Si me quieres escribir
ya sabes mi paradero,
en el frente de Gandesa
primera línea de fuego.

Y seguía el señor Pereira con voz aún más tronante:

Tercera Brigada Mixta,
primera línea de fuego.
Tercera Brigada Mixta,
primera línea de fuego.

-------
(1) El catedrático de Literatura portuguesa Antonio Tabucchi fue amigo de otro admirable iusfilósofo, Danilo Zolo. A otro jurista Antonio Cassese, presidente del Tribunal Penal Internacional de la Haya y a Manolo el gitano está dedicada su novela La testa perduta di Camasceno Monteiro, (La cabeza perdida...) basada en un caso de tortura que Tabucchi conoció por la prensa lisboeta. Sostiene Pereira que su amigo Tabucchi interrumpió la novela que esos momentos le ocupaba y compuso la citada obra que posteriormente sirvió para la confesión del policía responsable de la muerte en la comisaría de Camasceno Monteiro, en la realidad, el joven Carlos Rosa. Manolo, el gitano, en cambio, es un personaje de ficción con el que el novelista rinde homenaje a la comunidad gitana entre el idealismo y la nostalgia de los tiempos en que "el pueblo nómada aún poseía caballos". Añade Pereira que su padre fue vendedor de caballos, es posible que Tabucchi haya mitificado en ese Manuel los recuerdos de su infancia en torno a las ferias de ganado presenciadas.
(2) Las argumentaciones de Tabucchi contra Eco nunca se dirigen al autor de El nombre de la rosa, sino que impugna sus ideas a través de unas cartas remitidas a Adriano Sofri, líder izquierdista condenado a veintidós años de cárcel como presunto instigador del asesinato de un policía. Condena que levantó también su voz de alarma contra una justicia y un Estado que induce al recelo y la desconfianza desde el proceso Caserio al asesinato de Aldo Moro, pasando por la masacre de Piazza Fontana.
No es de extrañar que en su enfrentamiento con la Italia de Berlusconi, negada su tradicional tribuna en "" El Corriere della Sera" y también las del grupo de "La Repubblica" acabara verdaderamente exiliado en la patria de Pessoa, sostiene Pereira.
Item plus. Que en las asiduas visitas a Madrid del escritor italiano -quiere añadir Pereira- conoció a su traductor Carlos Gumpert. Al que por cierto compadece como traductor, pues si ya siempre su profesión fue denostada e ingrata, aun es peor la miseria actual del gremio, a la que él mismo no es ajeno. Quiere recordar Pereira un libro de Carlos ("Conversaciones con Antonio Tabucchi" ), en él sostiene Tabucchi: "en un congreso el escritor es el simulacro de sí mismo" "Parecemos todos idiotas, hasta el punto de que uno se pregunta cómo es posible que estas personas hayan sido capaces de escribir un libro". Con lo cual conviene aclarar que su declaración sobre el verdadero conocimiento que él mismo podía tener del autor italiano está condicionado por estas mismas manifestaciones. Conoció, por tanto, al mundanal Tabucchi, no a un íntimo Tabucchi. Pese a lo cual reitera el sentido testimonio del acometimiento nocturno de la popular canción republicana referida más arriba. En absoluto, sostiene Pereira que allí Antonio estuviera actuando, sino que se dejó llevar por una profunda emoción y convicción ciudadanas, que inspiraron buena parte de su obra, de la que es buen ejemplo "Sostiene Pereira".

domingo, 25 de marzo de 2012

2 La vida sigue.



...Y los caminos como los ríos fluyen, se juntan o se dispersan.
No tengo muchas ganas de hablar. Prefiero que lo hagan las fotos. Como ese álbum familiar que se despliega ante el asentimiento fingido de los visitantes. Ustedes son mis invitados, pero no están obligados a mostrar interés ni a prolongar su visita.
En cambio, tal vez yo deba al menos poner el pie a las fotos, para que las fotos no vayan descalzas ni desvalidas.
Estamos en mi tierra. Por el norte llamamos mi tierra y abusamos ad nauseam de esta expresión) al lugar donde hemos nacido como si nos perteneciera. Por eso a los demás se les llama forasteros, y no hablamos de inmigrantes, sino de vecinos de apenas unas leguas.
En la foto de portada se aprecia la entrada a la Rioja del camino de santiago -antes vía romana- por el interior vasco. Caminos que llevan a los espejos del Ebro y al fondo la cordillera ibérica con las sienes blancas, qué pena que la cámara las funda con las nubes amenazantes.
Desde Salinillas de Buradón ("EUSKAL HERRIA ESCONDIDA: La única iglesia paleocristiana")
nos proponiamos enmendar el cerrado meandro que traza el Ebro nada más entrar en la Rioja entre apreturas de riscos que corta. Y lo haríamos como pájaros volando por sus estribaciones.

Menos mal que contábamos con la lección de la profesora Martina para el aterrizaje:

Al bajar a Briñas pasamos por el crucero y humilladero, propios de las afueras de las poblaciones, y que hoy en los viajes fugaces con turismos pocas veces se repara en ellos:

En fin, vale por hoy. Más adelante el Ebro, comme le vent nous emporterá!

------
Excursus. Obituario. Ha muerto Antonio Tabucchi. Desde aquí le dedico un recuerdo. Cuando estuve en el instituto italiano llegué a verle y luego hablar con él unas cuantas veces. Voy a pararme en una bastante especial por varios motivos. Fue a inicios del año 2000 en Burgos. Compartimos un fin de semana en el Hotel Castilla de la Avda. de Madrid. El que lo cuenta, un servidor, asesoraba a una organización gitana en asuntos jurídicos y también a la sazón en el premio literario que otorgaba. Ese año el premio Hidalgo, que así se llamaba se lo dimos a Tabucchi en demérito del premio nobel Saramago. Antes lo habían obtenido entre otros Juan Goytisolo, muy receptivo con la minoría gitana y Günter Grass, que también nos visitó en alguna ocasión. Como valedor de Antonio, destaqué primero que sus pequeñas novelas, relatos o cuentos manejaban un italiano muy sonoro y rítmico que a mí frecuentemente me hacía repetir gustoso, y a veces abrumado, su lectura. Pero es que además como articulista político mantenía un nervio encomiable. Desde la revista Micromega de Paolo_Flores_de Arcais , dedicó una carta al presidente de su república en plan el Cid de la jura de Santa Gadea (perdonadme la licencia pero evoco Burgos) que en nuestro país no he visto a nadie emular, y mira que nuestro jefe de estado y toda la corte política ¡desde hace más de 40 años nos lo ponen fácil!
Y luego había escrito un librito/reportaje sobre la persecución de los gitanos en Florencia que le concedió el honor de ser nombrado persona non grata por el alcalde de Florencia. En él con ese humor cáustico que luego conocí se reía de la cerrada oligarquía de la capital toscana e ironizaba con los convites de sus jerarcas y pasarelas de moda mientras echaban tierra sobre la periferia de los campos gitanos y perpetuaban el caos de una ciudad causante del síndrome de Stendhal a los turistas, pero que el toscano Tabucchi califica de vulgar, ruidosa, sucia y contaminada para sus ciudadanos en una desatrosa parodia de "La Bella y la Bestia".
Pero, lo que tenía que decidir la balanza a favor de Tabucchi era una polémica que por entonces mantuvo en Portugal con Saramago acerca de la bondad de la lengua portuguesa para sus colonias. Mañana os la contaré.
Hasta tanto sigo en Burgos recordando esto que ya dejé por ahí algún año más tarde:
"... al pasar por el arco de Santa Maria, no muy lejos de la que fue residencia del caudillo, yendo al teatro en una noche gélida, Antonio Tabucchi con grito nostálgico evocó una canción de guerra republicana:

Si me quieres escribir
ya sabes mi paradero,
en el frente de Gandesa
primera línea de fuego."

miércoles, 15 de febrero de 2012

Ante la tumba de mi madre



No encuentro muchas ocasiones en que la palabra sea necesaria. De hecho, los blogs, pero no solo ellos, son abrumadoramente superfluos. Son ríos de tinta los que absurdamente se derrochan en otros medios más considerados. La palabra es necesaria, pocas veces. El género elegiaco ha destacado sobre todo por elevar la inconsistencia de la vida de los mortales a categorías estéticas. Fue célebre el poema mortuorio de Zorrilla en el entierro multitudinario de Larra, curiosamente un día como hoy, y contamos con elegías soberbias como la de García Lorca al torero Sánchez Mejías o la de Miguel Hernández a su amigo Ramón Sijé.
Entre nieves y un paisaje puramente blanco, puramente espiritual, murió mi madre "con quien tanto quería" y quien tanto me quiso. De los momentos más solemnes se apropia el Estado, y en cuestiones de muerte, lo sigue gestionando la iglesia católica, por estos lares. Así, que poco antes de la misa funeral, cuando una de mis hermanas, quizá la más sentimental, me propuso decir unas palabras en la misma, no lo dudé. Y le doy las gracias por ello. Pues nosotros debemos llenar los actos más sentidos con nuestras palabras, y no ellos. Como diría mi viejo amigo León Felipe, al que por su exilio y por diferente edad, siento no haber conocido:
Para enterrar
a los muertos como debemos
cualquiera sirve, cualquiera...
menos un sepulturero.
Me acuerdo de este poema, y la verdad que le viene al pelo casi en su totalidad. Tengo viejos amigos que alguna vez me lo han espetado, tal vez viendo en mi en otros tiempos la imagen idealizada de ese romero del que habla el poeta:
Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos,
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.

La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.

No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos como debemos
cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero.
Después de la homilía era mi turno, en un espacio vedado al pueblo. Porque la palabra nunca le ha pertenecido al pueblo. El pueblo siempre ha estado atrás, lo más alejado de las familias bien, de las capillas nobles y de sus sepulcros. Y sentí la ocasión como verdadera. La homilía del cura fue pulcramente elegida para hablar de la memoria, o tal vez, simplemente del recuerdo del deudo entre sus familiares. Pero como tantas veces sonaba a palabras hueras, el cura funcionario se dirigía a alguien a quien no conoció. En cambio, en el pueblo sí sabian de ella, porque fue una de ellos para los que asistieron al acto. Entonces tomé el micrófono y tuve claro lo que tendría que decir. Mis palabras más o menos empezaron así:
Mi madre estaría muy contenta de haber podido escucharme hoy, primero como cualquier madre, y también por hacerlo en este espacio que coincide con el sentimiento religioso de la mayoría.
Es el momento de recuperar su memoria emborronada por una penosa y terrible enfermedad. Y ningún lugar mejor que este donde creció junto a vosotros. Yo no la vi, pero durante interminables comidas en que no comía escuché de sus labios repetidamente los acontecimientos de su infancia, los cuales atesoraba en un marco rayano con lo mítico desbordando un cariño muy especial hacia su padre y hermano, a los que llevaba la comida y ayudaba en las tarea del campo.
Entonces conté como en los años de excitación popular de la república le llamaban carca y le tiraban los baldes llenos de agua que había cargado pacientemente en la fuente. Añadí ante el cura y en esa misma sede: "Bien que habrían de pagar ellos (me refería, claro está, a los republicanos) poco tiempo después esas trastadas".


Y fruto de mi pasión por aderezar al presente cualquier tiempo pasado, hablé allí como si nada, ante una envejecida y pequeña población riojalteña de la depresión del 29, que por suerte, poco afectó a la vida y economía españolas, sobre todo en el entonces bullicioso ámbito rural. Por contra la guerra, o más bien allí, lejos del frente*, sus consecuencias, determinaron a mi madre que había gozado de esa feliz infancia aquí esbozada y esa mítica Arcadia, y a varias generaciones más, a continuos años de sacrificio y trabajos denodados.
Puesto que la misa no era de mi compentencia no pude describir más detalladamente esas décadas, que hablando de mi madre, hablaban de la gran mayoría que me escuchaba. Que mi madre muerta volviera al lugar donde vivió más intensamente su vida me sirvió para intentar por mi parte iniciar la búsqueda de lo que había sido mi madre, una mujer luchadora e incansable dispuesta siempre a defender a los suyos. En cambio, esa terrible y larga enfermedad han emborronado su imagen. Me reconfortó pensar que en su pueblo natal apenas la han presenciado. A la salida de la iglesia pude sentir el calor y la emoción de todos los que nos acompañaron en esos momentos. La nieve presente desde que llegué a presenciar sus últimos días me ayudó a sentir con más pureza este tránsito. Una leve lluvia guió nuestro últimos pasos.
Espero volver a su pueblo, que también es el mío, y charlar con sus gentes con la asiduidad que solo su larga enfermedad me ha impedido demasiados años.
----
"Lejos del frente. La guerra civil en la Rioja Alta" es un libro de Carlos Gil Andrés que recientemente he citado. Invito a mis lectores, sin tampoco olvidarme de mis lectoras, que sientan curiosidad, a clickar en etiquetas de este humilde blog relacionadas con La Rioja o la represión durante la guerra civil. Asimismo a visitar aquellas entradas que tienen que ver con los primeros pasos del mismo, casualmente coincidentes con la muerte de mi padre (ver etiqueta " padre"), o con la misa conmemorativa de su primer aniversario.

martes, 31 de enero de 2012

Haciendo camino

Cuando a la gente le comentas que vas a "hacer el camino" no falta el que se sorprende porque no lo empieces desde Roncesvalles (!). Por lo visto empezarlo desde casa es de lo más extravagante. Y empezarlo desde el quinto pino y bajando o subiendo una montaña -tanto me da- eso es propiamente lo más natural. A mí sí que eso me parece lo más extravagante o peregrino, que es sinónimo. Debe de ser que lo propio del peregrino es hacer cosas extravagantes, pero para ir a Santiago como para llegar a cualquier lugar lejano y por tus propios medios conviene una buena mochila cargada lo justito y a partes iguales con una buena preparación, voluntad, esfuerzo y buen humor.
¿Son dos turistas o dos peregrinas? Ante ese monumento de los tiempos de Franco y ahíto de su estética se hacen fotos bastantes turistas. Está en plaza de Castilla, antesde Calvo Sotelo. Han cambiado el nombre, pero no han movido una piedra. Como la Ley de Memoria Histórica, el camino a medias. Y no se sabe si se cumplirá más la ley o volverá el "Caudillo" montado a caballo a los Nuevos Ministerios.
Bueno, pues estas dos turistas muy peregrinas partieron desde ahí en busca de aventuras. La primera encontrar las flechas amarillas que te llevan hasta la misma plaza del Obradoiro. Desde plaza Castilla está completamente señalizado. ¡Casi 700 kilómetros!
Y aunque uno no vive en plaza de Castilla, sí trabaja. Así que aquí estamos al lado de los autobuses, renunciando a la vía más cómoda gracias a las flechas. (Continuará).



sábado, 21 de enero de 2012

Bikote bat! Escuchad a Jabier Muguruza



Bikote puede hacer gracia, pero nada que ver con el bigote o el tradicional mostacho. Bikote en euskera son dos, bat es uno, luego Bikote bat es una pareja. En la canción así titulada -y también el CD- de la que hay un precioso vídeo se ve que es una pareja que va a dejar de serlo. No encuentran las palabras porque tal vez en las razones del corazón no las hay: "La mujer piensa cómo empezar a decir que lo suyo ha terminado; como acabar lo que nunca acabó de comenzar del todo" (Andrea pentsatzen ari da nola hasi esaten bukatu dela; nola bukatu inoiz erabat hasi ez zena).
http://www.youtube.com/watch?v=G06oqaZGUkE
El autor de la letra, Harkaitz Cano, se ha inspirado en El eclipse (L'eclisse) de Michelangelo Antonioni. El hombre de la portada del disco y del vídeo tiene la mano sobre la barbilla: "Gizonak pentsatzen du, eskua kokotsean". En la película italiana el actor de la escena inicial es Paco Rabal, haciendo de galán malquerido: estático, bloqueado, sentado en la mesa, en una silla, con una mano buscando apoyo en un mueble, luego en su barbilla. La mujer, pensando de pie junto a la ventana (andreak pensatzen du, zutik, leiho ondoan) es una joven Monica Vitti, turbada y turbadora: que mira por la ventana, se observa en el espejo, ausente. La de la portada también es rubia y en el vídeo clip viste igualmente de negro. Harkaitz Cano, escritor encuadrado en la generación nocilla no es la primera vez que junta cine y literatura. En 2010, se autotradujo un libro precisamente titulado Zinea eta literatura .

Aquí podéis ver el inicio del filme de Antonioni "homenajeado":
L'Eclisse (1962) - Opening Scene

... No creo que sea solo el problema existencial de la incomunicabilidad justo en los años de mayor bienestar material, aunque puede que su preciosa estética lo sugiera: los silencios de los personajes (del film, del vídeo, de la canción), así como la voz susurrante de Jabier que se inmiscuye en el cuadro. Más allá de la trilogía de Antonioni (L'avventura y La notte son anteriores), en el fondo, Viaggio in Italia ("Te querré siempre", según el desastroso y sabiondo título español), una de las obras maestras de Rossellini, es más imperecedera y nos da claves más profundas sobre el destino de una pareja. ¡Que milagros impuestos al guión rosselliniano no hay procesión que la salve! La sofisticación burguesa en todo caso contribuye a la despersonalización de la vida conyugal. El vacío ("gela hutsean", en la habitación vacía) se abre -y sigo con el vídeo- gracias a la ventana desde donde ella parece contemplar un bello paisaje, por cierto, el de la Concha de San Sebastián. Todo es perfecto, también ellos, su hogar...convertido en jaula de oro de la alienación.
Como canta en la última de las canciones sobre un texto -Paradisurako jaioak gara- de Bernardo Atxaga "estamos hechos para el paraíso como los pájaros para el aire", y sin embargo, por las convenciones o por un conservadurismo religioso muy asentado en el norte esto sigue siendo un valle de lágrimas...
Y a pesar de la distinta procedencia de los poemas musicados se nota la fiel colaboración en todos ellos, pues el álbum Bikote bat nos habla también de lágrimas que empañan los cristales, ¡cómo no, de otra ventana!: Lausoa kristalean (Cristal empañado) de Iñaki Irazu. Por fuera llueve, pero no es esa la causa del vaho, recita Jabier mientras caen las notas del piano como gotas melancólicas. ¡Y Jackson Browne canta en inglés!
Cansancio de Javier Rodríguez Marcos, tampoco por casualidad redunda en las mismas imágenes y palabras:
Tumbado, mira al cielo,
se deja ir. Las nubes
están en sus cabeza. Nada nuevo
allá afuera, y es más
que suficiente.
Ni pájaros ni aviones
detrás del pensamiento.
José Luis Padrón es algo más optimista con la lluvia de Euria ari badu (Si llueve), incluso gracioso: a hipotéticos días cada vez más lluviosos los desafía con el amor, "nuestras vidas, reunidas las dos,/serán los ríos que van a dar al amor./ Y si el tiempo es inhumanamente malo,/ nos casaremos de blanco calado" (...Eta eguraldiaoso txarra bada, arropa bustiak ezkonduko gara") .
También positivo y lleno de tierno humor* es el texto de Gerardo Markuleta Gosari jendetsua (Desayuno concurrido). Muy sugerente, con una plasticidad audiovisual exacerbada en la versión filmada es Gauez iristea (Llegar de noche) de Lourdes Oñaederra.
Todo eso y más nos ofreció el vocalista irundarra el sábado 20 en el Café Libertad de Madrid, espléndidamente acompañado por Mikel Aspiroz al piano y a veces por su propio acordeón. Secuencias aún más intimistas de Voz-piano-silencio- acompasadas hasta la perfección. Poemas hechos canciones a escalpelo.
-----
*Casi al final nos brindó esta pieza, ya consagrada, de ese mismo sutil y puro humor, Benino edo Benito, cuya letra la tenéis aquí traducida.
-No suelo en este formato poner pies de foto, al menos en esta ocasión voy a aclarar las dos del medio que aparecen bastantes juntas. Ese señor que también se toca su mejilla no es otro que el gran Rossellini. Otro guiño es la foto siguiente: una pintura de Giorgio de Chirico, uno de los cuadros que pudo haber inspirado la arquitectura metafísica que presenta la película de Antonioni (espacios fríos y geométricos, vacíos o muy poco concurridos. De hecho, lo verdaderamente impactante del filme es ese final en que desaparecidos ("eclipsados") los protagonistas, dado que ninguno de los dos acude al lugar de la cita, la cámara deambula por los alrededores mostrando ese paisaje desolado como metáfora existencial, pero su larga duración contiene sobre todo un anticlímax antológico.

martes, 10 de enero de 2012

La venganza de los negros (literarios)

Que un negro sea condenado a la pena capital no es noticia. Que un negro, en realidad blanco -y con jeta sonriente- pueda ser condenado a ¡5 años de prisión, sí! El periodista Antonio Alemany cobró cerca de medio millón de euros en parte por escribirle los discursos al expresidente balear Jaume Matas. No solo los escribía sino que después a través de su columna en El Mundo los alababa. Puesto que no están claros los términos del contrato, ya que con dinero público y a través de una sociedad pantalla tenían lugar las contraprestaciones, nos quedamos sin saber si esa veleidad estaba también estipulada; a fin de cuentas, redundaba en la imagen pública del honorable presidente, ¿o se trataba de una pequeña venganza inconfesable?
En todo caso, estamos ante una anomalía dentro de la muy abundante tradición del negro literario. Lo normal es que quien halaga la obra del negro no sea el propio negro, sino que sea el falso autor el que se vanaglorie de su supuesta obra (que puede llegar a creer suya ante el negro, casos haylos). Esta mórbida relación deja en suspenso la máxima de que está mal que uno celebre y aplauda sus propios actos. Además por partida doble.
Y, desde luego, por una vez la venganza del negro no está justificada. Había sido remunerado con abundancia y con favores fuera de la ley. En realidad, Antonio Alemany no es negro, ni siquiera literario, por lo que no pasará a engrosar la nebulosa leyenda del gremio. Tampoco heterónimo borgiano, machadiano, ni tendrá parentesco alguno con tantos autores salidos de la pluma de Pessoa.
Fueron los franceses los primeros en hablar de negros (négres litteraires). También en Francia está más reconocida la labor de plumillas (plumes) dentro del terreno de la política, como lo podía haber sido él sin abonar el campo de la corrupción: Emmanuel Berl de Philippe Pétain, Erik Orsenna -premo Goncourt 1988- de François Mitterrand, Christine Albanel de Jacques Chirac y desde 2007 Henri Guaino, de Nicolas Sarkozy. Algún día no lejano debería la prensa de este país relacionar un poco con más celo los gabinetes de aquí. Mientras esto sucede acabo de releer un curioso artículo muy a propósito. "El juego de la ventriloquía política".
Hay otras muchas venganzas que si son legítimas. El negro tal vez más famoso fue el principal de los muchos que tuvo Alexandre Dumas (padre): Auguste Maquet. Se le conocen unos setenta y seis. No es de extrañar, por tanto, que su prolífica autoría fuera bautizada como "Fábrica de novelas: Casa Alejandro Dumas y Cía". Las anécdotas en consecuencia son numerosas. Por ejemplo:
- Dumas padre le preguntó a Alexandre Dumas (hijo), "¿Has leído mi nueva novela?", a lo cual él le contestó: "Sí. ¿La has leído tú?"
- Muy apenado porque se le había muerto su «negro» y abrumado por sus compromisos editoriales, un día se le acercó un hombre que le dijo: «Alejandro, no te preocupes, yo soy el negro de tu negro».
- "¿Dumas? Un mulâtre qui a des nègres". (¿Dumas? Un mulato que tiene negros). O parecido: "Le premier homme de couleur à avoir des nègres blancs".
Y como la historia se repite según Marx bajo la forma de farsa, en España el continuador exitoso del decimonónico Dumas es el ínclito Arturo Pérez-Reverte. Puede que, conocedor y admirador de la factoría francesa, haya copiado incluso la fórmula. Todo pasable si no asomara la fantasmal sombra del plagio. Recientemente fue condenado por la Audiencia Provincial de Madrid. Octavio Colis, amigo de las noches del Café Estar de Malasaña, compuso esta magistral pieza, más allá del ensayo académico: Arturo Pérez Reverte: de copias, robos, falsificaciones y plagios. Y hay más.


Pero hablábamos de las venganzas de los negros de verdad, no de sus explotadores. Cándido cuando más juvenilmente hacía honor al heterónimo volteriano fue negro de fray Justo Pérez de Urgel, que estaba durante el franquismo muy en el "candelabro". ¡Veinte biografías bajo el título de Los mártires de la Iglesia y el subtítulo Testigos de su fe, asesinados en la Guerra Civil! El encargo era tan urgente que debía estar concluido en un mes e iría firmado por fray Justo, abad del Monasterio del Valle de los Caídos, que cobró 40.000 duros de entonces; las prisas hicieron que Cándido se inventase muchos de esos heroicos mártires de la fe para ir más rápido; el beneficiario nunca le dio las gracias ni se molestó en verificar la obra.
Dice Cándido:
Las trescientas setenta páginas fueron una mezcla de invención y de plagio. (...) Inventé demencias y profanaciones y sentí piedad por los humildes. (...) Plagié bastante, como digo. Entre otros libros, Checas de Madrid, de Tomás Borrás, del que hurté muchas páginas. (...) Un día me acerqué a él y le dije: "Oiga Borrás, le he copiado treinta o cuarenta páginas de Checas de Madrid, puede llevarme a la cárcel, pedirme cien millones de indemnización o llevar a la cárcel a fray Justo Pérez de Urbel, que es el que firma el libro que yo he escrito.

Efectivamente, el plagio es uno de los recursos del negro, tanto por venganza como por premura y falta de reconocimiento. ¿Si el autor no va a ser reconocido, qué valor tiene la autenticidad de lo escrito?
Parecido es el caso, aunque más actual de Ana Rosa Quintana, quién sabe si en este siglo XXI de las maravillas (cervantinas, como las que pregona mi blog) nos sorprende con la tercera parte del Quijote. La segunda del Quijote fue también a caballo de siglos y su plagio sonado a fines del XX le sorprendió a ella -en esto verdaderamente inocente- por culpa de un "colaborador estrecho", que así llamó la famosa presentadora a su negro periodista, casualmente apellidado Rojo.
Otros plagios menos comprensibles son los ochocientos o ni se sabe del escritor peruano Bryce Echenique. Plagia artículos enteros donde solo se molesta en cambiar la firma. Culpa de ellos a su secretaria. Ya confeso declaró que el plagio es un halago para su autor. En el citado artículo -clickado más arriba- de la ventriloquía política se recuerda que al negro imaginado por Marías en su novela Mañana en la batalla piensa en mí le resultaba halagador que ministros, directores generales, prelados o banqueros llegaran a convencerse de que las palabras prestadas les pertenecían y que habían salido incluso de sus cabezas. Lo cual corrobora cuanto llevo expuesto. Ahora bien, en el ámbito de la literatura, lo mismo que en el del cine, el consabido pretexto de los homenajes tiene sus límites. ¿Porqué si no la editorial del chico Nozilla retiró su último libro ante las quejas de la viuda de Borges?
Acabo por citar uno más de otros tantos plagiadores conocidos: Quim Monzó, en su faceta de articulista se prodiga peligrosamente como traductor.
Ya ven, no sé cómo vienen a cuento estos ejemplos literarios (tan del gusto de mis ociosos lectores letraheridos) con el corrompido panorama de la realidad política nacional.