viernes, 8 de abril de 2016

Más de Diccionarios gitanos

He de agradecer a los lectores de este blog, ya baldío, sus visitas puntuales con temas como este. Que son muchas. Tienen toda la razón, ya la expresen con educación, mofa, o lo que les venga en gana. Esto de los diccionarios sobre el caló, romanó (tampoco es fácil saber cómo llamarlo) no han pasado de un postizo y diletante empeño traído a cuenta por gentes de la afición, sí, del flamenco y focklorismo dccimonónico de Sevilla, mayormente.
La foto de portada es de un libro que acabo de leer. Lo compré en Logroño en la calle de San Juan, tan llena de pinchos como la famosa zona aledaña del Laurel, en la librería de viejo Piedra del Rayo, que también edita una inmejorable revista antropológica, muy por encima de cualquiera otra que goce de los pesebres burocráticos. A su buen hacer debemos que los riojanos estemos eternamente agradecidos y deudores de su colección, cuyos números no faltarán en la Universidad regional para preservar el acervo común que nos va legando.
Este libro me decía, Carlos Muntión en su local de la Piedra del Rayo, es uno de lo más vendido en La Rioja. Escrito por Juan Ramón Montoya Jiménez e Israel Gabarri Viera, sin duda, la difusión entre sus primicos puede más que el marketing y la publicidad. He echado en falta en él una aportación más sistemática. Prejuicios míos, muy payos. Lo que hacen es lo debido, van contrastando los diccionarios del XIX publicados sobre este habla mixta, denominada también pogadolecto (una lengua rota, usando un gitanismo como prefiere el sociólogo gitano Nicolás Jiménez González), con su propia recopilación de familiares de Madrid y la llamada Castilla la Vieja. George Borrow, Jorgito el de las Biblias, trabajó con gitanos meridionales para su libro The Zincali por lo que es más apreciable la labor de rastreo.
Es difícil encontrar pies y cabeza en todo esto: hablamos de fósiles del lenguaje, inciertamente recordados.
Los estudios del lingüista Marcel Courthiade así lo indican. Profesor de la sección de estudios de romanó en el Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Orientales (Inalco) francés, es respetado como uno de los mayores especialistas mundiales en romanó. Su vinculación con sus hablantes es profunda: aunque él tiene origen payo, es considerado como uno más por los gitanos. "La relación de parentesco entre la lengua romaní y la India se descubrió en el siglo XVIII", recuerda. En su momento, esto resultó muy sorprendente, porque aún tardaría en asentarse la teoría, hoy comúnmente aceptada, del origen indio de los gitanos, emigrantes diseminados en Oriente Próximo y Europa -con el tiempo, su presencia llegaría a los cinco continentes- a través de dos grandes oleadas migratorias efectuadas entre los siglos IX y XII. Los descubrimientos continuaron hasta relacionar al romanó con el sánscrito, lengua clásica de la India. El sánscrito evolucionó en dialectos que se convirtieron en diversos idiomas que se hablan hoy: son las llamadas lenguas neoindias. Por ejemplo, el hindi y el nepalí. Y el romanó.Courthiade distingue varios tipos de hablantes efectivos y potenciales. "En primer lugar", indica, "los de la llamada raíz común de la lengua romaní, una lengua que no se ha alterado demasiado, como es la de los hablantes de los Balcanes y Europa del Este". En segundo lugar, los que hablan un dialecto muy germanizado, como los gitanos de Alemania, Austria y Francia. "Y en tercer lugar", continúa, "están aquellas hablas que han dejado de ser idiomas". "Sólo conservan algunas palabras en romanó, y utilizan la gramática de la lengua mayoritaria del país donde viven". Sucede en Portugal, en el sur de Francia, en el Reino Unido. Y en España.En Rumania se puede estudiar el romanó. En Francia tiene vinculación con los estudios superiores. En distintos países de Europa se traducen películas, hay agencias de noticias en esta lengua, y una inmensa cantidad de páginas web. También se pueden encontrar periódicos, revistas, libros, obras de teatro, programas televisivos. Todo lo contrario que aquí. "En la antigüedad, en territorios del Este europeo, los gitanos acabaron como esclavos de señores feudales, vivían aislados y no tenían contacto con la gente de la sociedad mayoritaria ni con su lengua", explica Nicolás Jiménez, sociólogo, antiguo becario de la OSCE, uno de los pocos gitanos españoles que ha aprendido romanó junto a Marcel Courthiade. "En España, el gitano, pese a que a lo largo de la historia ha sido perseguido, siempre ha vivido en núcleos urbanos, en contacto con el payo". "Por tanto, la lengua primigenia se fue perdiendo porque el esfuerzo de mantenerla no tuvo utilidad", resume. "No obstante", matiza, "quedó un resto, que es lo que conocemos como caló". Es decir, una serie de palabras en romanó pronunciadas en medio de un entramado gramatical español.
(El País, 30 de octubre de 2005)
Los proyectos del sociólogo Nicolás Jiménez por el estudio de su lengua quedaron en nada. Hoy es junto a sus churumbeles frutero en el Levante español. Ni a las instituciones ni  a las propias asociaciones gitanas, les va mucho, más preocupadas por pillar las subvenciones anuales.

lunes, 29 de febrero de 2016

MI LIBRO

Presento por estos pagos mi libro. Os paso la columna publicada con el mismo título que este post el fin de semana último. Si Larra se quejaba de este oficio que raramente da de comer...¿por qué yo no?
MI LIBRO.- En Horas de Invierno Larra soltó aquello de que escribir en Madrid es llorar, “es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta”. “Es escribir en un libro de memorias, es realizar un monólogo desesperante y triste para uno solo”.
No sé si es decadencia ya como en su época o que todo está perdido para la sociedad española, que jamás aspirará a ocupar un digno escalón en las jerarquías europeas de las ciencias o el saber. Pero escribir sigue gozando de poco premio y ningún estímulo. Y me refiero a escribir en serio, sea cual sea el tema estudiado. “Ya podía el español mostrar el mismo interés por la ciencia y el estudio que por los toros”, nos dirá don Antonio Machado.
Ningún oficio reconocía Fígaro más menudo en España, ningún modo de vivir que dé menos de vivir, que el de escribir para el público. Va para dos siglos de esto y de cada día que pasa solo es preciso atisbar su mejoría con respecto al siguiente.
La situación actual es que en el Collado de Soria el paseante desocupado al adentrarse en las buenas librerías que aún a mano tiene, si tropieza con mi libro -puede que salvando la oscura portada- repare en el autor y le suene. No digo tanto como que le ubique. Y sin embargo, no se atreva a intimar con él porque eche en falta una presentación. Es de buena educación no hablar con desconocidos. Al final el paseante al llegar a su casa se acostará con el de esa famosa presentadora de televisión que ha escrito un libro, ejem, quería decir que lo ha publicado y más que cobrado. Además, sin saber que con quien lo hace es con su negro. Yo señores, que también he sido un tipo oscuro, como buen caballero no podría contarlo.
Sabrán ya que mi libro es una selección de estas columnas publicadas aquí y otras que también hablan de fútbol o de vaya usted a saber. Tienen, eso sí, varias cualidades unitarias, incluida la de su auténtica autoría: se ocupan la mayor parte del tiempo en querer decir lo que otros no quieren oír. O es parte de lo mismo, lo que tampoco quienes escriben lo dicen. Me entrometo por todos los lados como un infeliz, un buen hombre que tiene el defecto de ser un pobrecito hablador al que sin que nadie le pregunte forma su opinión y la expresa, venga o no al caso, como ya se echará de ver en mis escritos. Váyase porque otros tienen el defecto contrario de no hablar nada, aunque se les pregunte la suya.
El lector ya sabe que la literatura entera cabe en la columna de un periódico. Dice el crítico: “Los intereses de López-Angulo resultan tan poliédricos como sus artículos”. Mariano José sentía la incombustible pasión de hablar con los otros sobre, de y contra esto y aquello”. Unamuno, a modo de saludo, entraba en las tertulias del Ateneo con su “de qué se trata, que me opongo”. Este desconocido hablador evita los tópicos y lo superficial, pero a través de la anécdota, la ironía o la broma procura quitar peso al poso de su escritura, plomo al fardo de los asuntos tratados. También una salida amable a las injusticias de fondo. Vuelvo a los próceres del 98 para hacer mío sus proverbios: “Estimad a los hombres por lo que son, no por lo que parecen. Desconfiad de todo lo aparatoso y solemne, que suele estar vacío”. Y mi periódico escribía “perecen” por parecen. Ay las erratas, otra enemiga más. Hoy contra mi costumbre, prosigo con las admoniciones. Qué le vamos a hacer, esta columna es atípica. O no, pues cuál es la verdadera materia del columnista, sino uno mismo y el apéndice de sus libros. Decía, hagan caso del buen crítico que recomienda “una lectura calmada y fragmentaria (de mi libro), que responda a los intereses de cada momento del lector”. Tal como los míos divergen unos de otros. Último e inusual consejo: si pasean por el Collado reparen en mi libro.

viernes, 26 de febrero de 2016

AN, LA INMANENCIA DEL CINE VERDADERO

Sobrevuelo Siberia y entre incansables y numerosas lecturas, junto al seguimiento superficial de algún filme, me incorporo al maletero para rescatar mi ordenador y escribir estas líneas. Por suerte ocupo tres asientos y la molestia solo es propia.
Tuve la suerte de ver en Pucela la película a la que quiero dedicar esas líneas, no para pergeñar su crítica, que los medios ya cumplieron una semana después del Festival de Valladolid* al estrenarse en Madrid. Me propongo sencillamente evocar ahora la película, que a su vez me evocó el Japón que me es familiar y que una vez más acabo de visitar.
Para empezar estos recuerdos del todo personales lo haré precisamente con los inicios de An/Anko, que de las dos formas llaman allí a esa pasta dulce de alubias rojas. Y es el sonido de alarma tan frecuente al bajar las barreras de los numerosos trenes que pasan por la periferia de Tokio, el mismo que he sentido de nuevo al volver a Fujiidera, una de las ciudades próximas a Osaka, que por su antigüedad acepta mal el carácter de ciudad dormitorio que le asigna la Wikipedia.
Por eso que el título tan comercial “Una pastelería en Tokio” repele el mismo sentido de apacible realidad que el film transmite, donde la gran urbe es del todo ajena.
Esto es lo que dice la famosa Wikipedia: Higashimurayama (東村山市 Higashimurayama-shi?) es una ciudad que se encuentra al centro-norte de TokioJapón.
Según datos del 2010, la ciudad tiene una población estimada de 151.283 habitantes y una densidad de 8.810 personas porkm². El área total es de 17,17 km².
La ciudad fue fundada el 1 de abril de 1964, luego de que fuese creada como villa en 1889 y promovida a pueblo en1942. Es una de las ciudades que conforma la zona de Tokio Occidental y antiguamente formó parte del distrito de Kitama.
Es una ciudad dormitorio de quienes trabajan en los barrios especiales de Tokio. Geográficamente se ubica en el centro de la terraza de Musashino.
¿Qué cómo sé esto? En la película nunca aparece su nombre, en cambio en un momento dado vemos unas botellas de sake que delatan su ubicación, puesto que en Fujiidera suelo hallar sake de Fujiidera, esta inscripción 東村山市  es la propia de aquella ciudad.
Y eso es lo que vemos, no las grandes aglomeraciones del metropolitano, ni sus grandes avenidas, levantadas sobre los escombros de la antigua ciudad imperial de la época Edo, tras la segunda guerra mundial, sino las estrechas calles de esa periferia y el viento de los cerezos en flor.
No nombraré aquí al vulgar y exitoso crítico que despacha sus no críticas del cine oriental, con la etiqueta de que le parece todo igual, pues quizá salva a alguno de los cineastas nipones ya clásicos en la cinematografía mundial. Y puede que sea más reservado a la hora de opinar del cine japonés. No lo sé. Digo esto, por que conviene vencer esa pereza vestida de insolencia hacia un cine que es obvio se presta o bien a empatizar superficialmente por seguir la moda, o bien a lo contrario por no compartir su distinta naturaleza.

Ya advertía Paul Schrader en su fundamental El estilo trascendental en el cine que “sólo se puede extraer una obra de su cultura hasta cierto punto”, al comparar la espiritualidad oriental de Yasujiro Ozu en relación con las modulaciones occidentales de la espiritualidad de Dreyer y Bresson. Lo cita Jordi Costa en una de las mejores críticas a An que he leído.
cine new age, cuando, en realidad, lo suyo tiene bastante más que ver con la continuidad –sumada a una modulación personal- de la mirada zen: sus personajes forman parte –si bien contingente, frágil y minúscula- del orden natural y saben que la trascendencia nunca está más allá, sino más acá, en la aceptación serena de un lugar en el mundo. Si homologar el sentido místico de su cine a lo new age es, por tanto, un síntoma de jet lag cultural, también implicaría caer en un error de bulto emparentar este último trabajo con la trivial obsesión contemporánea –y occidental- por el fenómeno de la street foodUna pastelería en Tokio apunta más alto y cala más hondo.

Como señalaba Schrader, en efecto “sólo se puede extraer una obra de su cultura hasta cierto punto”: Los personajes solo podemos entenderlos si conocemos a personas de ese ámbito geográfico, su especial interrelación. No digo, para nada, que la película no nos transmita valores universales, pero desde luego ayuda ese conocimiento al menos para no desdeñar por lo contrario a nuestras costumbres, lo mismo el tempo de la película, como la sencilla trama de la que se ocupa y la manera en que el drama se nos presenta y desarrolla.
Entiendo también que no es un cine indi, snob o de esa bienintencionada tradición new age, progre, etc. Obedece a una atenta mirada a las realidades al menos atractivas y propone en efecto tal respeto a los resortes culturales del Japón mas profundo para resolverlos- Sin estridencias y en silencio. Y también a ese cine transcendental de maestros como Ozu, al que yo prefiero llamar con reminiscencias de Spinoza, inmanente. Para mi en la inmanencia de cada detalle, hasta el más nimio, como esas alubias que merecen la gratitud de su cocinera en memoria de todas las lluvias que han recibido y la delicadeza con que serán tratadas antes de ser cocidas. O de su enseñanzas morales terribles como esas manos monstruosas, por el estigma de la lepra, que preparan la deliciosa pasta de los dorayakis, el anko.

Ahí está lo que transciende esta cinematografía adorable, digna de ser disfrutada con la mirada pura que nos ofrece.

-----* PEQUEÑA INTRAHISTORIA: La directora del film, Naomi Kawase, es decir, Kawase Naomi, invitada al Festival, no degustó ese domingo otoñal un cuarto de cordero de Castilla. ¡Lo que cuesta hacerse a ese sabor tan puro del animalito, así de primeras! Y más teniendo en cuenta el respeto y gratitud orientales ante la recepción de cualquier don. Por cierto, Respect, es el título de su próximo trabajo, ya bastante avanzado. Esa tarde fue a un restaurante japonés y pidió Ramen. Como suele pasar con las traducciones, ese ramen le pareció más bien soba. En cambio Ikuko, mi señora otrosí nipona, terció a su manera: son udon: los fideos son demasiado gruesos. Ya ven, este debate de sobremesa hubiera hecho las delicias del mismísimo Cervantes, que por Pucela  cuando fue corte también vivió. 

lunes, 21 de septiembre de 2015

EL TEMA

Últimamente, por razones que no estoy en posición de desvelar, me han censurado un par de artículos, qué difícilmente encontraréis en papel o en la red. No es que tenga demasiados lectores, pero algunos que me siguen atentamente son muy poderosos. Al final, voy a estar de enhorabuena por “publicar en provincias”, como hago semanalmente. ¡Ahí sí que no me meten mano! Esta es mi columna del domingo para el Diario de Soria, les debo agradecer que aunque cada vez hable menos de fútbol sigan igualmente publicando mis columnas deportivas y que de vez en cuando me envíen una mantequilla soriana de toda la vida, y ya en mesa por el recién otoño, la primera suculenta remesa de setas. Me vendo por muy poco.
EL TEMA

Los columnistas, debemos una y otra vez escribir sobre temas de actualidad, aunque por motivos dignos de análisis tendemos a irnos por las ramas más que ceñirnos al tronco -la columna-. Preferimos entrar en disquisiciones, incluso filosóficas, al margen de lo que se está hablando, con ribetes bien estéticos, eruditos o de metafísica profundidad.
El verano que esta semana ha dado muestras de sofoco no es bueno para el columnista. Le entretienen otras musas que luego no van al papel. Además, alejado de su sedentario hábitat corre el riesgo de perder los pocos temas que dentro de la banalidad estival pudiera encontrar. Sin las moleskine que no llevará a la playa ni a la dispersión de los chiringuitos, sin las libretas caseras, esas notas tomadas en una terraza con el favor de una jarra de cerveza fresca se perderán entre otros papelicos, tickets, y folletos turísticos de cada lugar.
La búsqueda del tema para el columnista de fuste es de lo más preciado: sin tema, no hay columna. Repito obsesionado tema, el tema perdido este verano que ya nunca encontraré y al menos respiro aliviado de que el maestro Lázaro Carreter, ese fiscal implacable de la prosa mediática no pueda vigilarme. Le irritaba el abuso del término, tal vez porque en la mayoría de los casos hubiera asunto, más que tema: “la tendencia triunfante en el léxico a anular los matices, llamar tema a todo y filosofía a nada. “Signo máximo de indigencia mental”.

Pero, yo he perdido ambos, caray. Ni tengo tema ni tengo asunto. Muy enchufado al medio. No creo que ahora se abuse de la palabra tema, salvo en situaciones puramente triviales.
En busca del tema perdido solo me queda un verano de bicicletas y barbacoas, huyendo del infierno de Madrid. El azul de Cádiz y el jabugo de la sierra de Aracena, que Miguel, Migué, er de los cinco balcones, ya me ha mandado aquí. Volver a Madrid, sin hallar el tema perdido, pero con el jamón en la puerta y sin la voracidad de mi suegra.
Prosigo mi viaje a Zahara de los Atunes, ya sin el Krahe, sin pasar por su Triguito también perdido – Blas, he cedido a la presión inmobiliaria-. Me zambullo en las olas y no encuentro mi tema. !Qué difícil la vida del columnista en verano! Paso los últimos días en Sanlúcar, gracias a la hospitalidad de Manuel y de otro Miguel, su hijo, en su maravillosa casa hostal Alcoba, el más valorado en las redes, que me cede su azotea y cocina, desde donde por las noches entre gin tonics suspiro con el sur que perdí hace unos años y donde viví mis más jóvenes años. Mientras pelo los langostinos de Sanlúcar en casa Bigote, qué dura la vida del columnista que no encuentra tiempo para darle a la tecla. El domingo voy con mi suegra al fútbol, ni en ese espacio me libro de su presencia. Juega el Cái contra el Algesiraac, (Querai o no querai Algesira ez Cai”), me gusta más su su canto “Ningún ser humano es ilegal”, me asombra esta vez su dicción castellana, cuál de ellos habrá entonado su alcalde. Pienso que los dos, ahora mismo la empanada gaditana lo mismo defiende el señorío de Pemán, ese depurador del régimen cultural que puso letra cursi al himno de España que se hace cofrade de no sé qué, porque Cai, eso pienso yo es fenicia y muy anterior a las religiones monoteístas que por suerte tampoco conoce mi suegra nipona, que complicado, quillo, su religiosidad, pero esto será ya tema de otro artículo, otra canción, que diría Javier.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

LOS DESIGNIOS DE FLORENTINO


A mí Florentino siempre me ha parecido un santo. Estoy convencido de que si al final el transfer de De Gea se ha escacharrado se debe a la providencia divina, o sea, florentina. Negligencia ninguna. A Florentino hasta la fecha no se le ha torcido ningún asunto. Y duros de pelar, los tiene todos los días. Con él no pueden ni Van Gaal ni todo Manchester unido o United.
No sé como se empeña alguna prensa en quererle contrariar. Que lo haga el ya caduco García, todavía, pero los mejores periodistas no pueden hacerse eco de gente tan rara que aún van diciendo cosas de pelotazos, como las 4 torres en vez de recordar sus 4 perlas queridas de entonces: Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham.
Hay gente muy friki que me enseña cosas muy raras. Como un periódico, que se le puede llamar así porque es mensual, que le dedica la mitad de sus páginas bajo un título tan feo como “El puto amo”. Vende mucho el Realísimo Madrid y Florentino su monarca es un buen blanco. Hasta hubo un periodista, Juan Carlos Escudier, al que se le ocurrió escribir un libro sobre el personaje. Qué perdida de tiempo, pues el libro editado por Foca es inencontrable. A alguien le debió gustar tanto que compró toda la edición y las que hicieran falta. ¡Hay gente tan extraña!
Pero si Floren no tiene nada que ocultar. Miren el palco del Bernabéu, es de lo más plural. Acuden desde el Rey y el Tapias, a sindicalistas y políticos de todos los colores. Allí solo se oye jadear !Hala Madrid! Y a alguno que otro atragantado con un taco de jamón más grande de la cuenta. Por algo se transmiten valores. De madridismo, eh.
El que no parece buena persona es Tebas, ese de las carnes cada vez más en latifundio. Si él hubiera querido, los papeles ya los tenía. ¿Es que en el fútbol no hay prórrogas y descuentos? La UEFA, incluso borró su tuit donde daba cuenta de la frustrada operación por si las moscas.
Después de don Santiago, Florentino con sus dos reinados ha elevado la marca España a cotas inimaginables. En mis viajes al lejano Oriente me piden camisetas de Ronaldo, por supuesto, pero también del presidente. Para ellos tan divino como su emperador.



Tampoco entiendo ese afán de persecución que le lleva hasta los respetadísimos Tribunales. Incluso la Comisión Europea husmea la licitud de las ayudas institucionales que recibe. Pero si el Real Madrid es una respetable institución, y de las más importantes del mundo.
Solo falta que en Australia también le investiguen por cómo obtuvo una filial suya el contrato de mantenimiento de agua en Melbourne. Y todo por que el Real Madrid preparó allí su pretemporada, derrotando por cierto al otro Manchester, mucho más civilizado, por 4 a 1. A otros les da por asociar al azteca Chicharito con la petrolera Pemex, debido a que el bueno de Floren lo fichó dos semanas antes de que cerrara una adjudicación con aquella. Hay que ser malpensado, Chicharito no jugará mucho, pero no hace tanto metió un gol que vale ese contrato. Luego está que si daba donativos al PP, o a un tal Bárcenas del que nunca había sabido, o a Jaume Matas, con el que solo había cruzado en el dichoso palco las más elementales frases de cortesía. Granados, de De Pedro, qué ganas de embarullar. En todo caso, calderilla para un tipo invulnerable.
Hace poco unas ecologistas tocapelotas han conseguido que el TSJ de Madrid paralice la remodelación del estadio. No saben lo que hacen. El santo de Florentino por fin reconciliado con los inversores del Golfo Árabe iba a rebautizarlo como Abu Dhabi Bernabéu, o si el rebautizo moruno no calaba, como Cepsa Bernabéu, que al fin la petrolera es propiedad de los jeques.
Para que luego una alcaldesa privilegiada como Carmena no quiera usar el privilegio de ir al palco y se emperre en remunicipalizar los servicios públicos reprivatizados. Es que hasta suena mal. Que si Clece, Urbaser...no son buenas. Como que Florentino con su don y con su din lo iba a permitir.

martes, 31 de diciembre de 2013

LA BIBLIA DE MOU/CUENTO DE NAVIDAD

A veces los caminos del Señor son inescrutables. Hace tiempo que mantengo un modesto blog con incurable molicie. De vez en cuando cuelgo en él estas columnas o en una web jurídica especializada en el deporte. A primeros de mes, recordarán que publiqué otro cuento no navideño titulado "El librito de Schopenhauer". Recientemente, ha merecido un comentario, especialmente nada amable, de quien se hace llamar "The Special One". Os lo paso: "Eu sou un treinador top y tu outro calunista (!) de merda. Te voy a processar. No tens profundidade...".
Si es quien me temo, este humilde columnista, no calumnista (o columniador) si es que pretendía hacer un juego de palabras, pensaba que este este señor ya nos había dejado en paz, pero veo que desde la Premier, aunque no paran ni en estas fechas ni entre semana, aún saca tiempo para leer todo cuanto sobre él se publique, aunque no siga la prensa y medios deportivos.
Me acusa de mentir, de que le han llamado muchas cosas, pero  que no acepta que le llamen ladrón. "Soy un católico profundo, ya denuncié a otro pseudo-periodista por decir que yo si atropello a alguien me daría a la fuga. Es intolerable". A lo que añade: " Yo al señor Pep nunca he querido robarle nada. Y menos su libretas. Estuve 4 años con él y yo le enseñé todo. Pon eso, si tienes cojones. Por eso yo soy el puto amo, como él mismo dice, y él, un puto..."
Como no me ha dejado alternativa, lo pongo. Además es verdad. El rival de Pep antes de cada partido lo que repasa es la Biblia, porque le da una "sensación positiva". Una Biblia protestante que le regaló Kaká y que tal vez le ayude a protestar. Se trata de la primera que fue traducida al portugués por un tal Almeida en el siglo XVI. En Brasil la editan los evangélicos que son muchos también entre los futbolistas. Como Kaká, que es un atleta de Cristo.
Y no cita a filósofos tristones como Schopenhauer, sino a científicos de la talla de un "tío que se llama Alberto" (Einstein): "La única fuerza motriz más potente que el vapor, que la electricidad, que la energía atómica, es la voluntad".
Gran motivador. En el Txistu cenando con sus discípulos por estas tiernas fechas, hace tan solo un año, me imagino la profecía de este mesías. "Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar". Casillas, ese Judas descubierto, derrama nerviosamente el salero. Días después se lesiona.
Mou es un tipo desengañado. Sus lecturas del Eclesiastés no hacen sino aumentar sus sospechas. "Todo es vanidad y correr tras el viento". El rostro del portugués va perdiendo la sonrisa, se oscurece y las canas le van ganando. Siente que algunos jugadores ya no le siguen. Es su tercera temporada, ha derrotado al Barça y ha llegado la hora de ganar más títulos, sobre todo la décima, que es su máximo objetivo. Sin embargo, sus otrora fieles discípulos han dejado de idolatrarle. Están muy crecidos porque los hay que aparte de campeones del mundo, han vuelto a ganar la copa de Europa. Su particular becerro de oro. Sabe que murmuran y se halla cada vez más solo en la inesperada travesía por el desierto. Necesita vigilar sus móviles como un dios omnisciente, todopoderoso. Otra vez regresa la humillación de su etapa de traductor en que ganaba dos duros y nadie le hacía caso. Por sus venas crece la indignación de sentirse como un emigrante portugués más, igual de despreciado. Uno de sus jugadores se reía de Él en un mensaje mandado a Valdano. Había conseguido echarle, pero comprobaba agriamente que no del todo. "Mou se cree más importante que los que metemos los goles", lanzaba el futbolista. "Cuando empieza el partido, el entrenador es un pobre tipo que pone su cargo en manos de los jugadores. Creerle dueño del resultado no es más que una ilusión", reflexionaba el exmundialista retórico.
 
YO SOY JOSE MOURINHO

(A Rafael Chirbes, amigo de mis amigos, por su loa al Torquemada galdosiano).
Yo soy José Mario Santos Mourinho Félix  y Blas es un buen chico con talento que me ha cedido hoy su columna para contestarle. Aunque empezaré por Valdano y los consentidos que había hasta que llegué yo. Por ejemplo, Cris se cree  Samson y que los goles los mete él, no yo. Pero que va a saber un niñato inmaduro, con una infancia difícil, sin la educación apropiada, y que en el Manchester era un piscinero, eso tampoco se lo consentí en el Real.
Luego está Casillas, un tipo que el primer día me pide que se retrasen los entrenamientos. ¿Qué creéis que iba a pensar yo?    Casillas: "¿Podemos retrasar una hora el entrenamiento?"
Yo: "¡¡¡NO!!!"
Casillas: "En lugar de entrenar a las 10 nos gustaría si es posible hacerlo a las 11 para poder llevar a los niños al colegio."
Yo: "¡Pero si usted no tiene hijos!".
Bueno, ahora sí va a ser padre por esa Carbonero que lo ha echado a perder. Yo buscaba un líder en el vestuario. Se lo propuse a Raúl "tío, aunque no juegues, vas a ser el puto amo, eh", pero el jodido se fue. Luego busco a Casillas y me lo encuentro en un rincón, sin querer saber nada, comiendo hamburguesas. "Prueba Mou, son muy buenas, me las hacen mis abuelos con ternera de Ávila, de Navalacruz".
Ah, eso le dije a Iker, pero aproveché para señalar a  Benzema:
"Si fuera por ti tendría que hacer los entrenamientos a las 12:00 porque a las 10:00 estás durmiendo y a las 11:00 sigues durmiendo." Yo por eso desde que llegué a Floren le pedía un 9. Mi amigo Mendes, un gran tipo -¡cómo hemos progresado los dos desde que nos conocimos en Viana do Castelo!- ya tenía pensado uno. Hugo Almeida, 1, 91 de estatura, además mucho más barato que el Ansias, como le llaman sus querido compas. Qué gracia, ahora en la Premier a mí no me llaman el Especial, y mira que les dije, sino también el Anxious!
Por eso,  por la falta de un 9 me resigné y usé un refrán portugués que dice que si no tienes perro, pues cazas con gato. El problema con Karim es que es un conejo. Una vez quiso conocerme un tal Marías, como no le presté atención en un artículo me llamó chamán de feria y le rió las gracias al viejo rijoso ese que dice que el Madrid juega "como un ratón" mientras el Barça juega "como un león".
Si Floren me trajo a Madrid fue para abrir las aguas del Mar Blaugrana, porque los jugadores en sí, y más en Madrid, son siempre un problema. Yo en el Oporto gane una Champions con once desconocidos. Cuando fui al Inter, más de lo mismo, aún está Materazzi, mi querido tuercebotas, llorando mi inesperada marcha. Para ganar en el fútbol, lo de menos es jugar al fútbol, al revés, a la larga es más bien un problema. Yo se lo decía a Marcelo, "¿Tú me puedes asegurar que cada vez que subas vamos a meter gol?". En cambio, es más probable que sus veleidades las acabáramos pagando. Solo piensan en ellos. Por eso, mi amigo Mendes dio con la solución: fichamos a Cointreau. Total solo costó 30 milloncejos. ¿Que es eso para el Real Madrid? ¿Ah, que es un defensa? Para mí son los que más valen, como mi amigo Pepe, bueno, hasta que se le fue la pinza....
Si por mi fuera en vez de Casillas, Adán o Eva, pondría a mi hijo de portero. El fútbol es una cosa muy seria como para dejarla en los pies de los futbolistas. Lo que prima es la confianza, que se rompe en cuanto oigo risitas: "Se cree George Clooney". Hacía como que no les oía. Volveré cuando no estén. Me lo ha prometido Floren. esta vez él hará el hará el trabajo sucio. Se irá Casillas, se irá Ramos. Je, je, aún no he hablado del hortera de Ramos. Le alababa sus peinados, pero es que no me quedaba otra. Y luego, era yo el malo . Cuando se vayan, hablaremos.
(Artículos publicados en el Diario de Soria/El Mundo)

lunes, 2 de diciembre de 2013

El librito de Schopenhauer

A Osvaldo Soriano.
Mourinho metió un dedo en el ojo del entonces segundo de Guardiola, consumando su impotencia tras una derrota más en el Camp Nou, el estadio donde ejerció como traductor mientras aprendía magistralmente el oficio de entrenador. Hacía ya un tiempo imborrable que no se comunicaba con Guardiola. En ese nefasto clásico, al salir de los vestuarios al campo se dieron fríamente la mano pero su mirada oblicua buscaba dar con el cuaderno con rulo y bolígrafo que llevaba el elegante Pep. Porque no era una libreta como la de Van Gaal, sino un librito encuadernado.
Mourinho como buen aprendiz se había molestado en indagar entre las lecturas de grandes colegas, en buscar con provecho el secreto de sus éxitos. Llegó a saber, en su breve y laureada etapa con el Inter, que Helenio Herrera, además de atesorar su gran escuela del mundo (desde su niñez su biografía es apasionante por el vértigo mundial de su accidentada identidad) leía entre concentraciones y aeropuertos a Erich Fromm, ya saben, El miedo a la libertad fue un best-seller, impropio de los libros de filosofía, y el mago supo sacarle su rendimiento.
Mourinho buscaba una lectura similar que adecuada a su tiempo le sirviera para domesticar los egos del mayor club del mundo, incluido su personal directivo que le mendigaba terminar con la hegemonía de su rival periférico a cualquier precio.
Guardiola, muy cauto y precavido, se percató de las intenciones del portugués. De hecho, Mou durante ese partido se desentendió de lo que ocurría en el terreno de juego. Solo le preocupaba robarle su libreta. A todos sus secuaces repartió órdenes, en realidad, una sola orden: que la pillasen. Desde los primeros minutos, lo que no suele ser costumbre, mandó a la banda a calentar a sus hombres, pero el míster de moda no abandonaba ni por un momento su librito. Para ese menester, más que su banquillo de lujo hubiera necesitado a los más hábiles descuideros del Metro de Madrid. Alguna Ibrahimovic hay.

Gracias a un topo de su bando, y que gracias al secreto profesional no desvelaré, he sabido a quién leía el filósofo de Santpedor. ¡A Schopenhauer! ¡Y en alemán! Ahora entiendo porque perdió el pelo, así como su vejez prematura.
En un libro reciente, Ibrahimovic, cuenta como el filósofo hasta llegaba a usar el latín para comunicarse con toda la tropa en los entrenamientos. Desde esos primeros días, -confiesa el gigante sueco- me entraron las risas y jamás me lo perdonó.
-Socius malorum, compañeros de sufrimientos, my fellow sulfferer!Joder, yo le contesté en romanó y me mandó a correr a la banda. ¡Que poco feeling! Ya me avisó, Eto'o, pero...

Pepe Guardiola, continúa el zíngaro sueco, nos tomaba por bárbaros, sobre todo a mí. Ahora sé que Schopenhauer le aconsejaba a través de su librito proscribir la verdad para domeñar nuestras almas: Lo útil es utilizar el error, el cuento o la parábola para enseñar una fe positiva.

El cabrón nos hablaba de su filosofía, joder, cada entrenador con su librillo. "Mi filosofía es simple, puede resumirse en una única frase: el mundo es el autoconocimiento de la voluntad". Me tuvieron que sujetar, y ya sabía que con esa panda de catequizados mis cartas estaban marcadas. En cualquier otro equipo, le hubiéramos mandado a freír espárragos a la Macedonia, pero...Nos decía, el fútbol no debe ser una obligación, sino un regalo. Qué jodido, interpretaba a su negro al revés. El verdadero filósofo, que paseaba hacia Sachsenhausen con su perrito de lanas, habló de la vida como una labor sin reposo, como lo es cada semana mantenerse en la elite, "una competencia sin tregua, un combate interminable".
El próximo verano que me he quedado sin Mundial terminaré con él, aunque tal vez no haga falta si del Bayern le acaban echando a patadas. Está loco. Claro que hay topos. Pero no, mejor lo aprovecharé con Schopenhauer en las Seychelles, je, je, yo le mangué el librito con sus comentarios a mano. En realidad, por eso me echó.