

Existe alguna casuística algo engorrosa de explicar. Por ejemplo, el poli de la foto no sabemos si está premiando al peatón por su disfraz de cojones (cojonudo) o lo que es más propio de su oficio, multándole por ir disfrazado de cojones.
Hay otras ocasiones donde es desaconsejable llevar a la práctica lo que la viveza del lenguaje describe: Al de la foto de abajo se le subieron los cojones a la garganta. Para cagarse -también metafóricamente hablando- tampoco hay que llegar a tanto...Durante la guerra de España un famoso periódico de los EE.UU entrevistó a un valiente aviador republicano que destacó por sus ataques a vuelo rasante. A la pregunta de cuál era su técnica, el diario resaltó en titulares a modo de fórmula: "with cojones".Durante la misma guerra se puso de moda comer cojones de obispo. He hallado el siguiente relato espantoso. Lo que de ser cierto tampoco justifica el papel nada evangélico que la iglesia católica adoptó en su desarrollo y después:
Ya ven, el tema de la testosterona es tan visceral que da para muchas y variadas lecturas. Espero que hayan tenido suficiente. No me sean tontos de cojonesBarbastro (Huesca).- Torturado, mutilado y asesinado en la carretera deSariñena
tras dos horas de agonía el obispo administrador apostólico deBarbastro
Florentino Asensio Barroso, que llevaba preso desde el día 23 dejulio. Antes de
matarlo le cortaron los testículos ante la burla de un milicianoque decía "así
podremos comer cojones de obispo". Luego hubo de caminar mutiladohasta el
cementerio junto con otros hasta que le fusilaron y dejaron morir enlarga
agonía, tras robarle la ropa e incluso arrancarle los dientes de oro quetenía en
la boca (cosas que se hicieron cuando aún vivía).
-----* Y tampoco es para tirar cohetes: ¡en tantas partes del globo siguen en pie! Y en la misma Europa se levantan: En la ciudad eslovaca de Ostrovany han construido un muro de 150 metros de largo y dos metros de alto para aislar a la comunidad gitana del resto de la población. La prensa local e internacional se ha referido al muro eslovaco como un nuevo Muro de Berlín, justo cuando se cumplen 20 de la caída del símbolo de la división de Europa.El alcalde de Ostrovany, Cyril Revákl, dice que él no es racista porque sabe que “hay mucha gente decente viviendo entre nuestros gitanos”. Pero justifica la construcción del muro porque dicen los vecinos gadchés ―y esta es la principal acusación― que los gitanos, con frecuencia, se apoderan de la fruta que hay en los árboles de los jardines privados.Dice un gitano que vive condenado en la otra parte del muro que la construcción de esa separación no ayuda a nadie, ni a los gadchés ni a los gitanos. Y otros, resignados con su suerte, dicen que se sienten como en un zoológico. ¡Pobre gente! Ahora podrán saciar su hambre y su miseria con la fruta que les arrojarán generosamente las autoridades racistas de Ostrovany desde la otra parte del muro, igual que hacían mis hijos cuando eran pequeños arrojándoles manzanas a los monos del parque.Sabemos que en Eslovaquia hay una extrema derecha, fascista y violenta, que le gustaría repetir aquellas páginas negras de la historia de Europa. Ellos tal vez sean herederos de aquellos asesinos que colaboraron con los genocidas cuando su propio país sufría la agresión de los nazis que les oprimían desde Polonia por el norte y desde Hungría por el sur. A nosotros, los gitanos de todo el mundo, nos horroriza aquella máxima que dice “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla” No por casualidad esta frase está escrita en la entrada del bloque número cuatro del campo de exterminio de Auschwitz, en polaco y en inglés: Kto nie pamięta historii, skazany jest na jej ponowne przeżycie. The one who does not remember history is bound to live through it again. (Fuente: http://www.unionromani.org/notis/new2009-11-09.htm)





Con tráfico denso de buena uva, como es costumbre por estos pagos en estas fechas.






(Continuará).


(Desde la viña se ve la torre de la bien afamada bodega Muga, la iglesia parroquial al fondo y delante una urbanización bochornosa que la cubre sobre una atalaya. La cual se llama Atalaya de Haro para que no olvidemos el crimen).




Un chozo típico, sirve de refugio, en la zona de la Sonsierra.
Me despido con la cara amable de una riojana/italiana con pose característico -¡japonés!-