martes, 4 de diciembre de 2012

El culo limpio como metáfora

Llevar el culo limpio cuesta una pasta. No sé lo que cobran en el autolavado de la foto, supongo que menos que si te lo limpia un empleado, aunque si pensamos en un ejemplo parecido (no en su ejecución, claro) las gasolineras lo mismo da que llenes el depósito tú personalmente y de paso te pringues a que lo hagan ellos.
Estaba pensando que llevar el culo limpio cuesta una pasta, porque además de la calidad de la pasta de la celulosa elegida, está el caprichoso IVA subido hasta un 21%. Mi mujer se indigna, ya que considera la limpieza de las posaderas una necesidad básica y, en consecuencia, debería aplicarse el tipo impositivo "A", el mínimo del 4% propio de los artículos de limpieza y en general de los productos de primera necesidad. Digo yo, que antes de emplearse a fondo en la limpieza del hogar habrá que comenzar, bien entendida la caridad, por la de uno mismo, que es primerísisma.
En Japón sería violentísima esta subida del IVA para una actividad tan inaplazable, tan improrrogable como la evocada.
Miren, verbigratia, este culo oriental tan delicadamente limpiado:



Me da que por estas antípodas, en cambio, no vamos a poder mirarnos el trasero sin perder antes la poca dignidad que nos queda.
Hace años mi señora publicaba con su inseparable humor amarillo (perdón, blanquísimo) lo último en sofisticada tecnología nipona de lo que por estos pagos seguimos llamando el excusado. No se trata de competir ahora en este sector de servicios, que por algo siempre los castizos ubican al fondo. Y ya se acaba de decir: como que está excusado.
Ahora bien, sin entrar en concursos de limpieza anal (también queda apuntado arriba, que no anual), España debería tomarse el culo limpio como metáfora. No puede ser que al registrar la casa del presunto Ferrán (mi amigo Riki López me recuerda que al presunto en Portugal lo llaman chorizo) se encuentren rollos "higiénicos" con billetes de 200 €. Eso más que limpieza íntima o blanqueo, es evasión de capital. Y el dinero no es preciso evacuarlo, presunto Ferrán, puesto que no hiede. NON ODET!

viernes, 30 de noviembre de 2012

El miedo del árbitro a pitar contra el grande

...Solo así se puede explicar honestamente la actitud del árbitro y sus auxiliares el martes en el Camp Nou. No menciono sus nombres porque los desconozco, lo cual elimina cualquier sospecha personal y me confirma ese miedo (o a veces interesada comodidad) del que hay tantísimas crónicas unánimes. Como las que vemos ayer desde  El País a cualquiera de los diarios deportivos sobre el partido de Copa entre el Barcelona y el Alavés.
Traía a su campo el Barsa una renta en principio insalvable de tres goles a cero, estaba Puyol, Song y Adriano en la defensa y más gente del primer equipo en las demás líneas.
A los dos minutos Song arrastraba con la mano en su área un balón de forma que al árbitro no le pareció penalti. Aun con ello no tardó en marcar el Alavés ante un desaparecido campeón que a la media hora vio escamoteado otro posible penalti debido a una pifia poco estética, o de carnaval, del portero de El Puerto de Santa María.

En la segunda parte se pasó de un empate a  dos  a un inmediato y definitivo 3 a 1, por obra y gracia de los líneas que apreciaron fuera de juego en un gol que de tocar en la otra puerta hubiera sido de lo más natural, por supuesto, fuera de toda duda. Lo mismo que la mano de Song de tratarse de la de un defensa babazorro en su área podría haber modificado la apreciación, ¡quién sabe si hasta la vista!, de aquellos señores que antes modesta y justificadamente iban de negro. Otro tanto sobre la torpe tarascada de Pinto...Ocurre como en la vida misma, que iguales acciones son punibles o no, no objetivamente, sino en función de sus actores, ricos o pobres, poderosos o débiles.
Por otra parte, fallos tan evidentes jamás serán recordados: forma parte de la lógica natural que el grande acabe goleando al chico por cualquiera de los modos posibles. Como en la vida misma. ¿O hay alguien que todavía piensa que el fútbol es un juego aislado de este mundo?
Un apunte más.- No ayuda nada, pues, esta parcialidad arbitral a favor del grande que a nadie parece indignar a equilibrar estos duelos ya de por sí tan desiguales. Gracias al día del "soci solidari" las gradas presentaban un buen aspecto, pero me temo que el seguimiento televisivo dejó mucho que desear. El sorpresivo arranque alavesista (que me recordó bastante a los del Mirandés -¡de ese Mirandés increíblemente por todo lo dicho semifinalista copero!-) fue neutralizado más por esos señores antaño de negro que por el vigente campeón del torneo.  Matando toda emoción están matando el espectáculo y con ello la principal fuente ahora mismo de ingresos: la televisión. Alguna cabeza pensante y dirigente al mismo tiempo debería existir en este negocio.

lunes, 26 de noviembre de 2012

La muta: I El escarmiento. II El Botín. III Moriremos nosotros también


Hace unos meses leí un artículo de Sánchez-Ostiz en el que una sola palabra me ha unido racialmente a un escritor del que lamentablemente no había leído de sus más de 50 libros ni siquiera uno. Decía el augusto navarrico: "Une mucho la muta".
Mi afán curioso llegó a preguntarle al autor por la procedencia de esa palabra para mí desconocida. Pensé que hurgaba en el habla de la muga pirenaica con la baja Navarra francesa, pero Miguel, habitante del Baztán, me contestó que no es palabra del vulgo local, sino francesa. Y es casualidad que a los pocos días me encontré con dicha parole infinitas veces. Comenzaba entonces un segundo libro sobre teoría crítica deportiva (más concretamente una crítica teórica del fútbol, de dos autores franceses, Brohm y Perelman, que a este lado de los Pirineos permanecerán intraducibles). En él se afirmaba que las muchedumbres embriagadas por el fútbol son esencialmente "des meutes  guerrières, des meutes de chasse et de lynchage". Repetidamente la palabra tomaba su protagonismo, incluso para denominar las unidades policiales antidisturbios: antiémeutes.
Pero aquí me interesa destacar la prosa periodística de un grande de nuestro tiempo escondida en lo que desde Madrid llaman un diario de provincias:
Une mucho la muta, el olor del acoso, la vista de la presa. El nosotros sale muy fortalecido y el verbo de los cazadores se enciende, aunque sean ladrones, especuladores, abusivos, tramposos en sus relaciones, infractores natos, timadores, chanchulleros... Me conozco a esa sucia tropa, una limosnilla de penitencia y vuelta la burra al trigo, pero ay, el sexo, ay. Robar, bien, disfrutar del sexo, eso no, ni tú ni nadie.
Miguel Sánchez-Ostiz nos va a regalar para estas Navidades, espero, una obra magna, dividida por imperativos comerciales en tres fases: El escarmiento, El botín y Moriremos nosotros también.


Habrá quien piense que es otra maldita novela sobre la guerra civil. Efectivamente, la guerra debería ser cosa del pasado, una página cerrada, sobre todo una página sin vuelta para   toda la humanidad. Sin embargo, más que los grandes proyectos a la gente mediocre le une la muta. Más que la felicidad a la gente frustrada le une la muta. Quien jamás ha metido un gol memorable en ninguna puerta necesita un "nosotros fortalecido", "el olor del acoso, la vista de  la presa".

Los episodios nacionales de Galdós, entre el XIX y el XXI

"La política como arte culinario, no para dar de comer a los pueblos, sino para matar el hambre de cuatro vividores..."
(Leyendo a Galdós, tan realista ayer como hoy, y por eso mismo, a menudo desprestigiado).
En la noche de San Daniel, 10 abril 1865. Volviendo a Galdós como si fuera ayer:
"En la Puerta del Sol, el tumulto y vocerío eran espantosos. El Gobernador militar mandó hacer fuego...La Guardia Veterana repartía sablazos (...)
Centauros que no jinetes, parecían los guardias; esgrimían el sable con rabiosa gallardía, hartos ya de los insultos con que les había escarnecido la multitud. No contentos con hacer retroceder a la gente, metían los caballos en las aceras, y al desgraciado que se descuidaba le sacudían de plano tremendos estacazos."
 Hace 150 años Galdós nos contaba lo que ahora vemos en imágenes grabadas: niños salvajemente atizados, o mujeres o ancianos o cualquiera que pasara por ahí. Y que no es que la historia se repita pero los 35 años de la Isabelona terminaron como terminaron y los otros tantos de su nieto, el XIII, ni te cuento.
"Algunos ateneístas de los que se arremolinaban en el pasillo pensaron salir...

- No salgan ahora; no salga nadie...Por poco me gano un sablazo...El dolor que tengo ahí, ¡ay!, es de un golpe, ¡ay!, es de un golpe, ¡ay!...Se me vino encima la cabeza de un caballo...Ya cargan, ya vienen cargando por la calle de la Montera..."

Nota mía: en esos años el Ateneo estaba en esa bulliciosa calle de Madrid.

"Chiquillos audaces plantábanse frente a los corceles, y con los dedos en la bocas soltaban tremendos silbidos. Al golpe de las herraduras, echaban chispas las cuñas de pedernal de que estaba empedrada la calle costanera. Un individuo a quien persiguieron los guardias hasta un portal de los pocos que no estaban cerrados, cayó gritando: "¡Asesinos!
Hacia la esquina de la calle Aduana, dos sujetos de buen porte retiraban a una mujer descalabrada. 
- ¡Sangre!...Esto va bien.
Por la calle de Sevilla y Carrera de San Jerónimo había pasado la tragedia, dejando en las baldosas huellas de sangre. Los que allí perecieron no eran gente díscola y bullanguera, sino pacíficos señores que en nada se metían, iban a sus casas, salían del Casino o del café de la Iberia, pensando en todo menos en su fin inminente..."
¿De qué Madrid nos habla Galdós? Infantes, mujeres y transeúntes víctimas. ¿Es una estampa castiza del Madrid finisecular o del ya nato y malaventurado siglo XXI?

lunes, 19 de noviembre de 2012

Iba yo a comprar el pan...

Iba yo a comprar el pan, que deciá el Umbral, y va y me atropella un coche. Lo malo no fue que he terminado en el hospital, lo malo es que al poco me llama el vecino diciendo que la policía acaba de pasarse por mi casa y que como no estaba le han preguntado a él si sabía algo. El no sabía nada, pero yo estoy metido en un buen lío. La pareja de maderos llevaba una semana visitándome varias veces al día por culpa de un arresto domiciliario que debía cumplir. Lo podía haber evitado por una simple multa, aunque me dije, coño, si yo me paso todo el día en casa pa que la voy a pagar. No contaba, claro, con la puta manía que tengo de bajar todas las mañanas a comprar el pan.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Kilómetro cero. Madrid - Santiago - Finisterre

En realidad fue el pasado año cuando empezamos cerca del kilómetro cero de la Puerta del Sol el camino de Santiago. En Ópera en la iglesia del mismo santo (santidad incluso ensalzada por su criminal epíteto de Matamoros) con la bendición peregrina del titular de la sacristía. Mi sorpresa ha sido concluido el camino llegar hasta el cabo de Finisterre, donde según los doctores de la Iglesia terminaba la tierra, y encontrarme con otro kilómetro cero. ¡Vamos a ver, cuál es el centro y cuál es la periferia!
En todo caso, el kilómetro cero nunca es el final, acaso es el final de la cuenta atrás de los que siempre llevan prisa: 3, 2, 1, 0; pero el concepto es equívoco. Aquello de que todos los caminos llevan a Roma se confunde con la idea imperial de que todas las vías partían de Roma. Milliarum aureum. Lo cual en el fondo viene a ser lo mismo. La periferia busca al centro de la misma forma que de la metrópoli nacen todas las rutas de expansión.


De hecho, la civilización mediterránea pereció con el descubrimiento de que al otro lado del Atlántico no habitaba el abismo, sino otra tierra. ¡Ultreia! Su eje se vio desplazado a un mar ancho, como hoy ocurre lo mismo: hacia el Pacífico, un oceáno más amplio.
Nuestras percepciones acostumbran a ser erróneas. En ese rincón gallego que es Fisterra uno no sabe si llega, es decir, si acaba el camino, o si más bien, empieza el verdadero, que no es otro, que el afrontar el más estrecho y efímero sendero de la vida. Ya que esta se nos va sin que valga la previsión de las etapas.
En Fisterra, para las gentes del lugar el faro del cabo, mucho antes de ese real o imaginario kilómetro cero, iluminaba sus visiones hacia mar adentro. De ahí hacia América partía su vida, mucho más que hacia el camino inverso de Santiago. Galicia nunca fue tierra de promisión.
Por eso, el gallego indefenso de la Costa da Morte ha vivido durante siglos torturado con la duda vital de cuál habría de ser su camino. Si tierra adentro o mar adentro. Ese ha sido el verdadero kilómetro cero de su vida, con más ceros mientras más demoraba su decisión.
Igual se encuentra el peregrino que llega hasta estas luengas tierras. En parte se impregna de su acento, va a beber el vino de sus tabernas porque tiene sed, a conocer a las gentes que aún viven del puerto y sus alrededores porque necesita seguir caminando, y a aquellos que desde todos los confines sin ninguna premeditación han aposentado aquí sus vidas y prescindido de sus haciendas.
Como también hubiera dicho mi poeta Machado son buenas gentes que caminan y van sembrando la tierra, no mala gente que camina y va apestando la tierra.
Al peregrino más peregrino le asalta la idea de permanecer en este kilómetro cero, aun con la amenaza de sus duros inviernos. Puede que tal vez la verdadera acepción del kilómetro cero nada tenga que ver con la geografía, y por tanto, con el centro y la periferia; ni siquiera con las nociones de inicio y fin, sea de un camino, sea de la vida. El kilómetro cero suena a oxímoron, a un imposible encuentro del movimiento (de esos mojones que cada 500 metros nos animaban a recortar la distancia a Santiago) con lo estático, más que un hito en el camino señala un alto en el camino, una parada definitiva, estación no de paso, sino cerrada, varada por las características del enclave. En la misma situación se encuentra el peregrino, dada precisamente su condición después de tantos kilómetros de peregrino, título este que acredita su ganada credencial compostelana en la mochila.
Y puede que después de tantos kilómetros ya no valgan los kilómetros, por tanto del kilómetro cero borraremos las huellas, las suelas gastadas, los besos regalados, los besos esperados y los inesperados, nuestras rencillas y sobresaltos, la memoria y la desmemoria, todos nuestros males y todos nuestros bienes arderán en esa pira prohíbida junto al cabo contemplando la penúltima puesta de sol, aún sin pasar por taquilla, y el despertar de nuestros sentimientos.
En el kilómetro cero de la Puerta del Sol se citan jóvenes por costumbre, a veces en una primera cita a ciegas, con vuelta a altas horas de un próximo after hours, parada de chocolate con churros en San Ginés, allá donde Valle...puede que alguna vez también terminó por cruzarlo de paso a una pensión.
En el kilómetro cero de Finisterre, a mitad de la vida, a mitad de la muerte, el peregrino pensará si deberá regresar a su vida estrecha y asendereada, o si ese mojón fotografiado nocturnamente le invita a instalarse allí, con la duda gallega, con la duda existencial, del camino que habrá de tomar.

jueves, 2 de agosto de 2012

Pascal, el destino y el Mirandés


En dura pugna con el hijo de la Esperanza Aguirre he sido nombrado asesor del Mirandés*, recién ascendido a la LPF (Liga Profesional de Fútbol para los profanos, si es que quedan). Esta pasión recobrada de la infancia me está llevando a reflexiones pascalianas como esta que regalo a mis sorprendidos e improbables lectores: ¡sí, soy el tocayo de Blaise Pascal, un philosophe del siglo XXI!
*Coño, que lo de consejero o asesor es broma...
Pascal, el destino y el Mirandés

El espectáculo del fútbol en su más alto grado, recordemos la última final de un Mundial con ese gol agónico de Iniesta (en el caso reciente del CD Mirandés, el play-off de ascenso contra el Atlético Baleares con ese penalti lanzado magistralmente por Pablo Infante), analizado en todas sus dimensiones, nos lleva a pensar si más que tratarse de un mero juego intrascendente, conduce a los tres órdenes que, según Pascal, son constituyentes del destino humano. François Brune en su breve ensayo "Un resumen de la condición humana" los adecuó a este gigantesco fenómeno de masas. A saber:
- El primer orden es el de la realidad concreta, técnica y física que se desarrolla sobre el terreno. Es el orden de la eficacia pura: sólo cuenta el resultado, hay que ganar. "Esto es el éxito, una ocasión, un gol". El triunfo desata una locura de emociones incontenibles, una catarsis cuyos efectos benéficos son incuestionables.
- El segundo orden, más humano, es el de los valores que los campeones ofrecen durante el espectáculo. Valores estéticos (la belleza del juego o de los gestos, la inteligencia de los pases, o la estrategia). Valores morales y sociales (el valor, la disciplina individual y colectiva, la emulación, la abnegación, el servicio a los demás, la lealtad, el heroísmo de las acciones con el marcador en contra). El brío del Deportivo Mirandés, su empeño, su generosidad, su mérito, suscitan la admiración de los seguidores que se reflejan en ese espejo, incluso la estima del adversario. Vector de entusiasmo en caso de victoria, este orden es también el de la consolación en caso de derrota.
- El tercer orden es el de la Fortuna, el de la acción sobrenatural y misteriosa del destino, que es favorable o desfavorable, que hace "oscilar" el resultado final en un sentido o en otro, independientemente de cuáles hayan sido los momentos de alegría o de pena, los méritos y los fallos, las cualidades técnicas y los éxitos parciales (¡la parte esencial de un partido consiste en intentos fracasados!), o de los acontecimientos concretos o morales que hayan constituido el desarrollo del partido. Es en ese orden metafísico en el que se coloca el equipo-esencia en su toma de contacto con su destino, cuyas vicisitudes hacen palpitar al espectador como un compendio de la condición humana.

martes, 17 de julio de 2012

El pueblo unido...¡No es esto, no es esto!

(En Frankfurt, hace unos meses, la policía desfila unida a los manifestantes en una marcha hacia el Banco Central Europeo; se ven al fondo banderas griegas y españolas en solidaridad).
"El pueblo unido jamás será vencido" se puede oír en manifestaciones de todo el mundo, incluida la de la foto. Y habrá que reconocer que hace siglos que el español no es la lengua del imperio, así que el deseado lema pertenece al acervo común de la clase obrera internacional. "Proletarios, uníos". Clase obrera, proletarios, términos obsoletos que hasta hace unos días provocaban rechazo en la mayoría del personal van recobrando su sentido a marchas forzadas.
Habría que empezar por preguntarse por el sujeto del popular eslogan recobrado con el que empezamos esta nueva comparecencia. ¿Qué es el pueblo? ¿Son pueblo, los funcionarios que estos días ocupan (okupamos) las calles? ¿Son pueblo, los taxistas de Madrid, o son empresarios o trabajadores reaccionarios muchos de ellos? ¿Y los militares, los policías y guardiaciviles que han tomado las calles no al servicio del orden eternamente injusto, sino contra las vergüenzas del poder? Tapadas secularmente por sus propios uniformes obedientes y disciplinados. Protectores de sus jerifaltes, que puertas adentro se adiestran en el cortesano boato, copiado de púrpuras eclesiales y de sedas importadas.

Que no, que no, paloma, no,
que así que no trabajo yo.
Que no, que no, palomita, que no,
que así que no trabajo yo.


Estos versos iniciales de La paloma de Chicho Sánchez Ferlosio, y toda la canción se la aprendió de memoria mi hija Martina hace 2 ó 3 años, ahora cuenta 8. Al oírla repetidamente me preguntaba si no sonaban sus letras como antiguallas, más aún salidas de los labios de una niña.

Soy un hombre del pueblo
harto de trabajar.
Mi vida es el trabajo, paloma,
pero me pagan mal.
Las leyes están hechas
a favor del patrón;
la ley no escucha al pueblo, paloma,
aunque tenga razón.

Hemos gozados de un incipiente estado social, de un bienestar social desconocido en este país, de una democracia secuestrada otro 18 de julio -como hoy- y nunca plenamente recuperada, ¡ay!, ¡ay!, ¡ay! ¿pero qué cosas enseñaba a Martina? Las leyes están hechas a favor del patrón. ¡Por Dios, sería antes!
En cambio, hace unos días mineros asturianos, hijos, nietos y bisnietos de aquellos de la huelga del 62, y de la revolución del 34 y del 36, los mismos con los que Chicho pasó meses de cárcel, aquí muy cerca en Carabanchel, llegaban hasta Aravaca desde sus pozos mineros andando. ¿Qué es para ellos andar más de 400 kilómetros al aire libre, aunque sea el deprimido y seco de los campos de Castilla? Llegaban a una zona rica de Madrid, nadie parece recordar que en realidad se asentaban en una colonia de antiguos pisos de protección oficial y en un centro comercial llamado ¡Rosa Luxemburg!
Hasta ellos acudió Luis Eduardo Aute para ofrecerlos su "Al alba", canción que dormía entre la nostalgia desde la última noche más negra del franquismo. Víctor Manuel recordaba a su abuelo picador, ¿cuántos años llevaría sin cantarla?
Sin embargo, los mineros a la noche siguiente alumbraron la Gran Vía madrileña, como espectacularmente nunca se ha visto, con las lámparas de sus cascos y su tesón de centenarias generaciones.

Pero nos uniremos
contra la explotación;
la fuerza de los hombres, paloma,
siempre será la unión.

Esto no es Frankfurt es Madrid la noche del domingo pasado. Yo estuve allí, como también recibiendo a los mineros en Aravaca. Frente a ellos, en primera línea de "fuego", ¡quién si no?, los bomberos.
¿Qué lugar ocupan en el imaginario colectivo los bomberos? ¿Son funcionarios o son héroes del pueblo?
Este mocoso que os escribe cuando empezó a dar sus primeros pasos, a andar con una ristra de chupetes, decía que era su manguera. ¿Es que ya de niños queremos ser funcionarios o bomberos?
Han preparado durante años la caza del funcionario, una campaña mediática más que madura para rendir sus frutos y permitir ultrajes inconcebibles como el ya vigente decreto-ley que permite dejar sin paga de navidad a empleados públicos que ni rozan los mil euros. Paga extra o de navidad que aun así conocida no es ningún regalo: tenemos derecho a 14 pagas anuales, doce mensuales y dos extraordinarias. Un esperpéntico ministro de Hacienda, de apellido Montoro (¡ay, al menos Echegaray por sus pufos literarios ganó el premio Nobel, ¡este como no sea por su desmadejada tolerancia a los brebajes!), anuncia que no se aplicará a buena parte de los afectados. Mentira. Además, presume, tal vez con parte de razón, que en España no se lee o se lee poco y mal. Porque si en España se leyera deberíamos correrle a gorrazos, hoy, más bien, lanzándole cedés del BOE de este último, por ahora, decretazo.
Pierden el tiempo quienes instalados no se sabe donde beatifican a una inexistente clase proletaria revolucionaria o se otorgan en exclusiva la etiqueta de obreros. La resistencia a este torpe gobierno obedecerá a la ciudadanía toda, sin distinción de ideología. ¡Claro, que es la antipolítica! De nosotros depende que la deriva popular no vaya a peor.
Hoy como antes, tras el sueño de la clase media, recupera su vigencia la clara dicotomía entre la clase explotadora y la explotada. Por evitar la jerga marxista lo expresaré en términos más coloquiales. Ahora mismo se acuerdan de ese premio nobel (ya sé que no, que su obra en parte perece merecidamente), senador real por designación real, que decía, una vez pillado convenientemente durante sus siestas pagadas en la alta cámara, que no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo. Pues hoy la única distinción social posible es saber quienes están jodiendo y quienes están jodidos. Calculen. Una minoría frente a una cada vez más amplia mayoría.
No es hora de discutir como en la fábula si los opresores son galgos o podencos, y menos si los oprimidos tenemos la vitola de obreros o desclasados privilegiados.
Este régimen caduco, como lo fue la anterior restauración borbónica, la alfonsina, tiene las horas contadas. Chicho Sánchez Ferlosio, al que algún día feliz habrá que recuperar y hasta erigir un monumento, hijo de uno de los fundadores de la Falange, fue un cantor genuino del pueblo, a su son he perpetrado estas líneas y con él finalizo:

A la huelga compañero
no vayas a trabajar
deja quieta la herramienta
es la hora de luchar.

A la huelga, abierta
a la huelga, bien
a la huelga, madre yo voy también
a la huelga, cien
a la huelga, mil...
...yo por ellos madre
y ellos por mí.
...
(http://www.youtube.com/watch?v=9yv8zeLQSss)

domingo, 17 de junio de 2012

Amigos prohíbidos: Javier Krahe y Alfredo Grimaldos

Mi amigo desaparecido Óskar Kalvo, alías Otoski, me hace llegar por las redes el veto/kalvario a Javier Krahe en la ciudad manchega de Infantes: "El calvario de Javier Krahe no terminó el pasado día 8, con la absolución por un pretendido delito de atentado contra la libertad religiosa. La acusaciones por su vídeo 'Cómo cocinar a un Cristo para dos personas', juzgado ahora pero grabado en 1978, no fueron a más pero ahora amenazan con interponerse en su carrera de cantautor. El Ay-untamiento (que diría, otro amigo, Riki López) de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) ha negado a una asociación cultural el local que le habían prometido para ofrecer un concierto de Krahe el próximo día 23."
Como ya rozo la ancianidad, con mi vara de "tío", que mis amigos gitanos me han regalado, todo esto me ha transportado a esa villa renacentista donde reposaron los huesos ya cansados de Quevedo, y aún hoy sus cenizas. ¡Qué pena de ediles, digo caciques!
El próximo lunes en Malasaña cerraré los bares con Krahe y malasañeros, ya le preguntaré por esta nueva tropelía, y si hay algo nuevo de interés, os lo comunicaré.
Como decía, ahora quiero recordar otro episodio deshonroso acaecido bajo la jurisdicción de esa villa manchega. Antes que desaparezcan todas las webs pioneras en España que por esa época del pasado siglo albergaron mi denuncia, la paso aquí para que no perezca:
http://www.nodo50.org/derechosparatodos/DerechosRevista/Derechos1-Albadalejo.htm
También la foto del Krahe para la ocasión me ha recordado al ingenioso manchego Alonso Quijano, más conocido como el caballero andante don Quijote de la Mancha:
El mendrugo de Gutiérrez Aragón despreció el ofrecimiento del amigo Krahe para interpretar al más distinguido manchego de todos los tiempos. Culpa in eligendo, ya su mediocre resultado para la serie televisiva se resintió ab initio.
En cuanto a mi otro amigo Alfredo Grimaldos, qué decir, sino que así se administra la justicia en este reyno donde prevalece el fingido honor sobre los más execrables crímenes de guerra, entiéndase la nuestra en el cortijo del Noroeste, Galicia.
Mi amigo Alfredo ha sido condenado por decir la verdad, ¡ay, pero!, sin guardar las formas. La causa, el libro de la portada. A nadie en su sano juicio le queda duda de que la familia Rosón fue cacique en su tierra y durante la guerra algo tuvo que ver con la justicia sumarísima o ni eso, la terriblemente extralegal vertida en su dominio y en otros tantos. Entiéndase el eufemismo como ejecuciones sin juicio, en román paladino: asesinatos.
Nunca han sido probadas las acusaciones, vox populi, llegadas desde el pueblo bajo panfletos anónimos de los que el bueno de Alfredo se hacia eco. Por tanto, el honor de los Rosón, como el de los Prizzi, debe permanece incólume -otra iuris fictio- y el periodista Grimaldos condenado a reparar en los principales diarios su osado ultraje. Y mientras todos los historiadores con título o aficionados debemos llorar puesto que los testimonios orales de las víctimas siguen sin valer un higo o una higa. ¿Pruebas documentales exigen? Después de una guerra y una dictadura que alarga hasta hoy sus efectos de impunidad. Esto solo pasa aquí, al paso que sigue aumentando nuestra querida prima de riesgo. Nunca depuramos las responsabilidades ni criminales ni de cualquier calaña y así nos va.
Como corolario ofrezco esta lectura de un bravo historiador, Francisco Espinosa, que ya trató toda esta temática y el caso del que desgraciadamente nos ocupamos:
Callar al mensajero: La represión franquista. Entre la libertad de información y el derecho al honor.

jueves, 7 de junio de 2012

Antonio Martínez y las patrañas del fútbol


Pensaba que Pouso, el célebre entrenador del no menos célebre Mirandés, quiso llamar pachanga (el partido como fiesta) a este último play-off entre el Real Madrid Castilla y el Deportivo Mirandés, pero no se equivocó al calificarlo como patraña antes y ratificarlo a preguntas del que esto escribe, después del partido de ida jugado en el estadio Afredo di Stéfano de Valdebebas. Según el María Moliner, patraña es "enredo o embuste; cosa falsa que se cuenta como verdadera; particularmente, cuando la falsedad es muy grande y hay mucha complicación de sucesos". No el menos fácil de explicar de los muchos acaecidos fue la grave lesión de Antonio Martínez a manos de un excompañero, en realidad también castillista como él desde alevines. Pero no fue un manotazo duro -como dijo el poeta- caído "desde un cielo gris desconsolado", sino "un hachazo invisible" y fratricida, ocultado deliberadamente por los medios que muestran solo los goles (lo demás no es fútbol) y omiten como al jugador rojillo lo llevan en camilla, y más aún, la entrada tan a destiempo, sin balón y en el medio del campo del capitán del Real Madrid B, Nacho Fernández. Este, además no se interesa por el ángel blanco caído, al que acaba de fracturar la tibia y el peroné. ¡Qué va! Para nada. Este otro ángel blanco, de corazón negro, al contrario, se revuelve y encara contra los jugadores del Deportivo Mirandés. Por su acción el 4 del Castilla debió ser expulsado, en cambio él a veces llamado trencilla tan solo le apercibió con una tarjeta blanca, perdón, amarilla. El conjunto de Anduva que había fallado un penalti por no tener quien lo tirase, venía a una pachanga dando descanso a los titulares: se encontraron con una patraña Pouso dixit), más cuando el mismo trencilla sí que expulsó al portero visitante, después de pitar otro penalti tan discutible como el primero. Que luego la crónica solo destaque los goles conseguidos por los jóvenes valores del Real Madrid Castilla ignorando la mucha complicación de sucesos, de la que nos ilustra el María Moliner, no niega los hechos como se obstinaba Hegel -"peor para los hechos"- cuando refutaban sus teorías, sino que da cuenta a su pesar de la patraña del partido y la propia complicidad mostrada de los medios.
En la merecida comida del martes del presidente de la institución blanca con los cachorros merengues en el salón VIP del Santiago Bernabeu, presente también don Alfredo, alguien debió explicar al joven capitán castillista, cuales son los valores vigentes del mayor club del mundo. Quizá alguien debería haber dejado claro a Nacho Fernández, mirándole a los ojos, que esa entrada tan tardía e injustificada no fue un desafortunado lance del juego, sino una acción torpe y reprochable, castigada como tantas veces tibiamente por el llamado trencilla cuando perdón por el macabro chiste, de tibias hablamos; que al menos habría merecido dicho reproche de los máximos responsables del club.
Hubiera quedado así claro cuales son los valores que presiden el deporte rey, si el resultado por encima de todo, la efectividad a cualquier precio, o bien la entrega y nobleza, esos viejos valores que solo un club romántico, el Athletic de Bilbao parece defender al margen de la consecución de otros títulos.
Llega ahora la vuelta en Anduva, donde otra afición más propia también de otros tiempos, implorará (y vitoreará) a su ángel rojo, Antonio Martínez, caído sobre el cielo gris de Madrid, gris de bochorno y de verano desocupado:
¡Martínez, Martínez!
Levántate: te esperan tus botas.

domingo, 20 de mayo de 2012

Javier Krahe, el último heterodoxo de la España de Menéndez y Pelayo



El próximo lunes 28 van a juzgar a un inocente.

En los juzgados de lo Penal de Julián Camarillo de Madrid por el viejo delito de blasfemia resucitado a tiempo por el vigente código penal de la democracia.
La acusación particular ultrarreligiosa (no así el Fiscal) pide una condena monetaria bastante elevada que apacigue sus supuestos sentimientos religiosos, supuestamente ofendidos.
Puesto a ser castigado Javier preferiría la hoguera, a pesar de oponerse a la pena capital y me imagino que más aún en el hipotético caso de ser condenado.

La hoguera tiene qué sé yo
que sólo lo tiene la hoguera
.

Recuerda Miguel Tomás-Valiente en su gratísimo libro "De mil amores", un más que merecido ensayo sobre las canciones de Javier Krahe, que mientras los condenados a muerte de la nobleza eran ejecutados mediante la decapitación y los del pueblo llano eran ahorcados, la hoguera era el método reservado a los herejes, el más deshonroso. Añade el común amigo Miguel, por cierto homónimo de otro Miguel, Servet, al que Calvino prendió en la hoguera, ¡y menos mal que el ginebrino había criticado los salvajes medios de represión de la iglesia católica!:
Por eso, en una sociedad en que aparentar era tan importante o más que ser (recordemos El retablo de las maravillas), la gente acudía en masa a los autos de fe, que eran pomposos, solemnes y espectaculares; por eso insultaban y vilipendiaban a los sentenciados por la Inquisición: con la pretensión de hacer patentes sus diferencias con los reos.
Por lo visto, queda un buen número de nostálgicos de la Inquisición. Casualmente, en mi última visita a París reparé en el quartier de Montmartre en una estatua levantada en recuerdo de un caballero ejecutado por no haberse desprendido del sombrero al paso de una procesión. Por estos pagos no he visto ninguna estatua por el estilo, y no precisamente porque no se hayan dado sucesos tenebrosamente similares. Ahora bien, como el propio Javier, preferimos la hoguera si al paso que vamos vuelven las ejecuciones.
En fin, tiene mérito esta asociación católica en su empeño por resucitar a un cristo horneado hace ya la friolera de 35 años y difundir un sacrilegio que nunca traspasó la cocina de su amigo Enrique Seseña. Pero todo esto, lo cuenta mucho mejor mi gran amigo y más grande músico, ad maiorem gloriam del Krahe, Javier López de Guereña. Os lo paso.

Hola, amigos. Os pongo al corriente de la situación procesal de Javier Krahe. No es un relato de Kafka, ni una película de Tim Burton. Es la realidad, en diez días. Quien tenga voz, que vocifere.
En 1986 Javier Krahe manifestó su opinión respecto al referendum de la OTAN en forma de canción: "Cuervo Ingenuo". Fue censurado en TVE, anulada su contratación municipal de ese año y vetado en los venideros. Fué uno de los poquísimos artistas relevantes de España no contratado en la Expo de Sevilla. El escándalo fue mayúsculo pero, además de lamentaciones, no recibió el menor apoyo, se quedó solo. Nadie levantó la voz.
En 1977, dos aficionados al cine y devotos de Buñuel, Javier Krahe y Enrique Seseña, realizan su aportación al séptimo arte: un cortometraje en superocho titulado "Diez comentarios". Uno de los episodios, "Sobre la Cristofagia", es un chiste en el que se propone una receta de cocina ya que los católicos -según su propia doctrina- se comen el cuerpo de Cristo crudo.
El experimento no trasciende el ámbito doméstico.
En 2004, Krahe -60 cumpleaños- es sujeto de homenaje por una parte sustancial de artistas musicales, plásticos y literarios. Llega a enterarse del asunto por ser sujeto pasivo de un documental que llevan a cabo Trincado y Murugarren dentro del mismo proyecto. En la parte biográfica de la película se rescatan (del archivo de Seseña ) las cintas de superocho. Krahe conoce el documental y el disco una vez acabado el trabajo.
Con este mismo motivo Canal Plus le convoca a una entrevista en "Lo más plus". En el curso de la misma se emiten de fondo unas imágenes del capítulo en cuestión mientras Krahe es interrogado. No debería ser necesario explicar que un entrevistado muy raramente determina las preguntas ni los fondos musicales o gráficos que acompañan a su entrevista; no fue así desde luego en este caso como Canal Plus reconoce sin ambages.
El caso salta en internet. La exhibición del fragmento por parte de los foros afines a las asociaciones acusadoras paradójicamente amplía su difusión. Aparecen las denuncias por parte de religiosas que copian el modelo proporcionado por los promotores de la acusación. La causa se mueve entre Colmenar Viejo (donde es archivada), recurrida y archivada en Majadahonda y ,de nuevo, por tercera vez recurrida y archivada en Colmenar. Aparece como acusación la Fundación Tomás Moro y, siendo este el único elemento novedoso, un magistrado de la Audiencia de Madrid considera pertinente que esta misma instancia se ocupe del caso.
No hay ni ha habido acusación fiscal, ni ahora ni entonces.
Krahe y Montserrat Fernández -entonces directora del programa- van a ser juzgados el 28 de Mayo a las 12:20 en la Sala de vistas del Juzgado nº 8 de lo Penal de Madrid, sita en la calle Julián Camarillo nº11, segunda planta, por ofensa a los sentimientos religiosos con una petición de multa de 192.000 € para Krahe (inexplicablemente algo menos en el caso de M. Fernández).
Me ahorro los comentarios sobre el delito de ofensa religiosa, sobre los chistes verdes y de curas (tan españoles,tan nuestros) y sobre la imbecilidad reinante.
No está clara la acusación (se sabe que no mató personalmente a Jesucristo -prescrito-): es tal vez la de rodar en 1977 u obligar a emitir a Canal Plus en abierto y a sus espaldas semejante mofa.
Es de esperar que la cordura y la sensatez se impongan y un juez razonable mande al infierno a los demandantes. Aún así sería una vergüenza condenar de nuevo a Javier Krahe al ostracismo (la anécdota jugosa es que en su día el difunto Jesús Polanco se lavó las manos declarándole persona "non grata" en el canal televisivo).
No podemos dejarle solo.

javi.
N.B.De este asunto hace ¡8 años! ya tuve que dedicarle unas líneas, pese al escaso ruido mediático suscitado, debemos seguir. ¡Pobre siglo XXI, a dónde "avanzas"?

domingo, 6 de mayo de 2012

El abogado del caso Almería



Quien sabe si inauguro aquí una serie de artículos (míos) perdidos en la red, en el sentido de desaparecidos misteriosamente. Por suerte, de un viejo disco duro he podido recuperar este que no encontraba por ningún lado, relacionado con el famoso caso Almería.
Llega mayo, tiempo familiar de comuniones, tres jóvenes se disponen a cruzar la península desde Santander hasta el pueblo almeriense de uno de ellos. Ha invitado a sus 2 compañeros de trabajo norteños a visitar el sur y a su familia que celebrará la comunión de la más pequeña de sus hermanas. Os dejo con el texto:

El pasado mes se recordaron en este mismo diario los brutales crímenes del conocido como “caso Almería”: 25 años después, los asesinos siguen impunes.

Si yerro decídmelo pero fue la primera vez en que miembros –al menos tres, aunque había bastantes más- de la Guardia Civil fueron condenados a penas de cárcel por tortura y homicidio. Hasta su expulsión del cuerpo las cumplieron en centros militares y para afrontar su nueva situación cobraron varios millones de los fondos reservados.

Con todo, esta primera condena en buena parte fue debida a la entrega y coraje del abogado de las víctimas, Darío Fernández Álvarez, a pesar de las obstrucciones, amenazas, que llegaron al atentado frustrado, y del vacío del medio profesional y de su entorno.

Por todo ello, creo que se hace acreedor a detenernos un poco en el conocimiento de su personalidad, consagrada por entero al ejercicio de la abogacía en su más noble e incomprendida –tanto como perseguida- expresión.

Pedro Costa, así lo entendió y realizó su primer filme tomándole como protagonista. Su denuncia de El caso Almería (1984), sólo tenía un precedente en España: El crimen de Cuenca (1979) de Pilar Miró que hasta fue secuestrado por un tribunal militar. Pero las referencias del director pueden ir más hacia un cine de denuncia, tipo Z (1968) de Costa-Gavras, en que un juez íntegro investiga el asesinato de un líder pacifista. De hecho, pensó en Jean Louis Trintignant, uno de los actores de ese thriller político junto a Ives Montand e Irene Papas, para dar vida al abogado Darío Fernández. Lo descartó, más adelante, al no convenirle “por el problema del sonido directo” (Entrevista de Carlos Boyero a Pedro Costa, Casablanca, nº 37, enero 1984). En su lugar, un omnipresente por esas fechas, Agustín González, que francamente no tiene nada que ver con el francés, ni tampoco da el tipo con respecto al personaje real, en absoluto carpeto-vetónico, sino más bien con una formación muy cuidada en el extranjero. Supongo que en el mercado nacional no habría mucho donde escoger. Pero yo no voy a entrar en más valoraciones, me imagino que en las videotecas estará la película. Quien sienta curiosidad que la vea y juzgue, si es que en su día no la vio.

Prefiero centrarme en el libro en el que ella misma se basó El caso Almería (1982) de Antonio Ramos Espejo, en concreto, en el capítulo redactado por el abogado y en el propio libro suyo La justicia manchada en España. Reflexiones y vivencias de un abogado (Primera Parte), Darío Fernández Álvarez (2000); aunque no trate el caso, ni me consten otros libros suyos o continuación en que lo haga.

El ABOGADO

“Yo he quedado marcado para toda la vida…El Crimen de Cuenca es un tema que queda en pañales al producirse este caso, ¿verdad? Aquél no fue un crimen en el sentido de que a nadie se mató. Existió, por error, el crimen judicial. Pero, después del caso Almería, el de Cuenca no tiene vigencia.”

Esa era su tensión por aquellos días. Y su obsesión, tenía un nombre: Casasfuertes. Bien barruntaba el verdadero lugar de los macabros crímenes. “Entonces, me puse a visitar aquellos acuartelamientos de la playa, desde Almería, por la zona del Zapillo, hacia el cabo de Gata”. Cerca también de la alquería de las Bodas de Sangre de García Lorca, intuía Darío Fernández estas otras comuniones de sangre entre las comuniones de mayo. Un abogado sobrecogido mientras busca sus rastros. “Me llamó mucho la atención un pozohasta el punto que llegué a cobrar un repeluzno terrible, al estar con la cabeza dentro y ver que se reflejaba una imagen como si fuera la de un brazo, suspendido en el agua…Y hasta estuve a punto de caerme. Esto ocurrió días después de las tres muertes, de haber vivido una experiencia muy fuerte, alucinante.”

Pero se le denegaron pruebas fundamentales para la reconstrucción itinerante de los hechos. Tampoco colaboró ningún profesional, perito o técnico. Sí, solo ante “la belleza de la verdad jurídica”. Ese fue el único aliento que tuvo, los molinos de viento que percibió.

A diferencia del filme, Darío si analiza el miedo ambiental. “¿Porqué ocurre esto en Andalucía? El temor a las represalias: “Oiga, pero es que usted sabe ciertas cosas y me puede colaborar…Si usted dice que ha ocurrido de esta forma, ¿por qué no viene y lo dice delante del juez?” ¿Les suena?

Como tantas veces la verdad necesitaba su tiempo. Hoy la sabemos por una carta anónima de uno de los guardias. Lo presentía el abogado: “Con el tiempo, los guardias hablarán. Sí, sí, sí…como han hablado criminales famosos en la historia”.

Otro momento espeluznante que no podía dejar de recordar fue el de las autopsias: “Yo, que vea ya las torturas de las cañas introducidas en las uñas, el colgarlos de los testículos, como en El crimen de Cuenca, pues que te digo…Para mí esto me deja marcado para toda la vida. Ver los cadáveres en la forma en que estaban, que Faustino apenas pudo reconocer a su hermano…Y si con quince litros de gasolina, los cuerpos podían quedar así…Y además hay muchas evidencias. Entonces, ¿por qué mentir a un país? ¿Por qué tratar de tontos y de ciegos…? Claro, cuentan con la plataforma de que esto siempre ha sido así”.*

LA JUSTICIA MANCHADA EN ESPAÑA

De lo que este abogado ha querido dejar un testimonio más amplio es de toda su dilatada vida profesional. Ha tenido que ser expulsado por enésima vez del Colegio de Abogados para decidirse desde su retiro a poner por escrito sus enseñanzas dirigidas con predilección a los que empiezan. Nada que ver con las “selectos” libros de anécdotas forenses que recogen otros “ilustres” compañeros eméritos.

Él puede dar mejor ejemplo, como cuando prescribe lo siguiente:

“El abogado necesita saborear la adversidad.”

De toda la adversidad del mundo se nutren las numerosas escenas -puede que hilarantes algunas, pero horripilantes las más-. Son heridas abiertas que necesitaba finalmente verter en tinta impresa. Su estilo acusa en ocasiones la pesadez de los estrados y sus experiencias también manchan sus dolorosas líneas por esa hemorragia que jamás podrá curar, pero la verdad de cuanto dice está por encima de todo. Y salvo el caso más notable del magistrado Joaquín Navarro, otro tanto castigado por los de su casta, no abundan entre los profesionales de la Justicia este tipo de libros. Tal vez aquí el crimen sea señalar al criminal, más cuando no anda muy lejos. En ese sentido, la crítica hacia sus propias instituciones que el letrado don Darío Fernández pudo observar en Inglaterra o EE.UU le han servido a él, pero no ha cundido el ejemplo.

Para terminar entresacamos de la narración casuística lo que sigue:

- Una jueza que archiva una causa civil en una vista penal, declara el archivo firme, hace firmar a una procuradora del público y declara en rebeldía al otro procurador al no ser localizado en la ciudad ese día. Después manda detenerle (a él, el abogado) y se va al rellano de la escalera. (Abría que abrir signos de admiración desde la primera línea al menos hasta el final. ¡Hagánlo por mí!) Llega la Guardia Civil avisada por la agente de la Sala. Ella desde la escalera gritaba sus deseos:

-Deténganle.

Pero a cuál de los 4 que había en el banco. Descendió algo la jueza y se hizo inteligible. “Le objeté a la jueza que los juicios o sesiones concluyen con la firma del acta y a ella correspondía suscribirla en primer lugar. Entró en Sala y así lo hizo; después el fiscal y al llegar a mi turno señalé que no podía hacerlo por estar detenido. La situación era excepcionalmente demencial. No firmé en descuerdo radical con el acto que, sin recogerse, denuncié. Apremió a los guardias a detenerme -¿sería esposado en Sala?- sin moverme de mi asiento. No fui esposado y fui llevado andando al Ayuntamiento. Accedimos a la Casa Consistorial y solicitaron al policía municipal que abriera el calabozo para ingresar al preso. El requerido continuó ocupado con la lectura de un periódico y al ser intimado de nuevo para franquear la puerta del arresto les contestó que la abriría cuando trajeran al detenido pues también el abogado estaba esperando. No dio crédito a que el preso fuera yo. Resignado y confundido deslizó la puerta metálica con titubeo. No accedí al interior sin antes solicitarles, en su apoyo, se proveyeran del mandamiento judicial de detención. Se les facilitó y ante su inconcreción interesé del fiscal y de la juez, por medio de tercero, la concesión del habeas corpus. El recado se salvó con nuevo mandamiento en el que exponía la causa: alteración del orden público. En el anterior parecía gravitar la idea indefinida de desacato….

Pedí ser oído en declaración…Le planteé la irregularidad de su intervención al ser juez y parte. Tiempo baldío. Algo se detectó tras el interrogatorio, que me hizo dudar del equilibrio mental de aquella jueza. El dato fue la forma extrañamente amable que me dispensó. Diría que de deseado tono familiar y afectuoso.”

Le confesó su decisión de abrazar la carrera judicial, debida al caso Almería y a la admiración personal y profesional que le profesaba. A esta anécdota, si así se la puede llamar, la titula el sufrido abogado como: TERRORISMO JUDICIAL.

Cuesta buscarlas de verdad, como no sean éstas:

- “Nunca he sentido sobre mí la presión del tiempo en mis actuaciones forenses, por más que haya irritado a la ‘vecindad’. La señora del Presidente de sala retrasaba la comida cuando a su marido le tocaba los juicios conmigo.”

- “Señoría usted acaba de transformar esta sala de Justicia en una sala de conciertos, pero no estoy dispuesto a oír su solo de campanilla. Entonces, con orden de desalojar la Sala, ante la sonora reacción del público, tal instrumento regaló sus mejores decibelios. Esa ‘melódica frase’ y una entrevista de prensa posterior me deparó un procesamiento por desacato.

Siempre me ha acompañado la idea de sentirme tan al lado de mis defendidos, que he tenido que asimilarla a mi propia suerte pues han sido bastantes las situaciones en que, tras defender….acabara, paradójicamente, tras la absolución de mi cliente, procesado yo.”

Será el sino de la justicia, que no necesariamente el signo de la justicia como por ahí transcribe –es otra anécdota- algún mal apuntador.

* Joseba Arregi, detenido durante 9 días en Carabanchel, tres meses antes, moría con el cuerpo destrozado. A varios presos había relatado como fue colgado en una barra sufriendo golpes y quemaduras en los pies y en todas partes. Lo recuerda nuestro amigo Decio Machado en Diagonal nº 32 al denunciar a uno de sus interrogadores, el actual jefe de la Policía Judicial, J. A. Roca.

viernes, 4 de mayo de 2012

75 años de un libro desaparecido durante la guerra: "Con el general Mola" de José María Iribarren

Se cumplen 75 años de un libro maldito. Como lo fueron los hechos que verazmente describe.
El 20 de julio de 1936 se presentó en Capitanía de Pamplona un joven abogado, como escribiente voluntario. Estuvo allí entre papeles y mesas. A la mañana siguiente, el general Mola tuvo que ir a Burgos. Preguntó por "aquel muchacho, abogado, de luto, que había trabajado en su despacho en la tarde anterior", y se lo llevó como secretario particular.
Un aprendiz de Baroja encontró de "golpe" las estampas y escenas que necesitaba para contar la última guerra de sus mayores, apenas iniciada, porque en su intuición algo le decía, que de nuevo aquellas pólvoras iban para largo.
Y nunca los hipócritas del nuevo/Antiguo Régimen le perdonarán su osadía de evocar una nueva carlistada, de hablar de conspiración, de sublevación, sin seguir las consignas oficiales que la vestían con los ropones bendecidos de una moderna Cruzada contra los infieles judeo-masónicos.
El 4 de mayo de 1937 lo editó la Librería General de Zaragoza y a los pocos días fue retirado por orden gubernativa. Su autor, José María Iribarren, tuvo que trasladarse a Salamanca para responder por él ante el Delegado Nacional de Prensa, Manuel Arias Paz, "un hombre pálido, de unos 45 años, de pelo rizado y facciones correctas...Adoptó ante mí una actitud soberbia, suficiente, y un tono conmiserativo de perdonavidas.
- Pero, ¿usted sabe lo que ha escrito?, comenzó por dispararme. ¿Se da usted cuenta de las barbaridades que hay en su libro? Usted -me dijo- merecía estar fusilado a estas horas...
Yo callaba. Arias Paz abrió un ejemplar de mi obra que tenía sobre la mesa, llena las hojas de paréntesis rojos, de tachaduras, y comenzó a hojearlo.
- Habla usted aquí...Aquí en la página 52... y en la 85...y en la 106...Y más adelante..." (1)

¿De qué es lo que hablaba como para fusilarle? Si el propio Mola puso "el marchamo de autenticidad" (pág. 5 del prólogo) de revisarlo y apenas apostillarlo.
Tal vez en que no elevaba a dioses a los guerreros ni a la santidad a sus generales, sino que con afán de novelista barojiano sentía "atracción por lo anecdótico, lo curioso y lo peregrino". Y a que como buen ribereño era espontáneo (el mismo Baroja no nos tenía aprecio por esto a los nacidos cerca del Ebro, y eso que su familia procedía de no muy lejos). El lápiz, a estos solos efectos rojo de censor, no perdonaba su léxico y su temeraria intimidad:
"El 17 (se sublevaron) las guarniciones de Marruecos".
"Ramón Mola le decía a su hermano: ¡No te subleves, Emilio! ¡Por lo que más quieras, no te subleves, que vamos al fracaso!"
Como cuenta magistralmente en también su primer libro "La broma" Milan Kundera, ninguna dictadura permite tomarse las cosas a chanza, ni soltar chascarrillos y menos en boca de sus prohombres ("No pondrá usted los chistes que yo digo...") por tanto, el lápiz rojo no puede menos que ejercer su rigor: "esto no es serio". Sirvan como ejemplo:
- página 88. "Que le den morcilla a Mola". El primer verso del pareado que se coreó por las calles de Madrid el 14 de Madrid del 31 era: "!Ahora, ahora!" No olvidemos que Mola fue director de Seguridad con "La Dictablanda" que sucedió a Primo de Rivera.
- página 185: "Lo más florido de las chicas de Burgos ha acudido esta noche al té ofrecido por el general".
O más bien por la dureza o la terrible realidad del gerundio cuartelero también aparece tachada en la pág. 360 esta frase de Yagüe: "Me estoy cargando a media España".
Aunque el tachón más marcado se halla en la pág. 52, en el relato del episodio en que Mola, dos días antes del 18 de julio, en el monasterio de Irache con Batet, que era su superior y capitán de la región militar del Norte hasta su asesinato, le da su "palabra de honor" de que no iba a sublevarse, cuando ya tenía por fin lista la conspiración tras arduas negociaciones con los requetés de Fal Conde: no en vano fue "El Director" de la misma. Esta felonía desbordaba la lógica y la gloria castrense del censor Arias Paz: o no pudo decirlo un militar; o si lo dijo, no se podía escribir.


En fin, ¿y qué ha sido del autor de ese libro y de ese libro? (Por no hablar del humilde relator que aparece en la foto, ahíto de verduras, léase habas, guisantes, espárragos y alcachofas de la huerta tudelana).
Le habíamos dejado en la Delegación nacional de Prensa, que estaba en el palacio de Anaya en Salamanca. Mientras el duro censor le señalaba las palabras nefandas, las expresiones impropias, las frases tachadas con trazos gordos y rabiosos, Iribarren permanecía callado y consternado. Al paso nervioso de las hojas, sonaron fuera las sirenas de alarma aérea. En otra situación, aquello le habría sobresaltado. Entonces no. Las oyó como quien oye llover. Estaba hundido, anonadado. En su mente solo resonaban las sentencias del cruel inquisidor: que merecía ser fusilado -se lo había vuelto a repetir-, que no escribiese más, que no servía para escritor.
Al salir del Anaya, la actual Facultad de Letras, todavía con sol radiante vio desfilar la procesión del Corpus, camino de la catedral. Por la tarde hubo corrida.
Al día siguiente continuaron las peripecias. A primera hora le despertó la dueña de la pensión, diciéndole que le esperaban dos señores. Dos señores policías que iban a detenerle y registrar sus maletas. Fue conducido a Comisaría, interrogado e incomunicado. Pasó horas angustiosas, pensando lo peor, vio salir una camioneta llena de detenidos. Le llevaron otra vez al bello palacio de Anaya, al despacho del Delegado que ya conocía. No estaba él. Tras un rato de espera, entró Arias Paz y le dijo, sin más explicaciones, que podía irse. Luego supo que la orden de libertad se debió a Mola.
José María Iribarren de vuelta a Pamplona se alejó de la guerra, volvió a la abogacía, pero antes con renovado tesón escribió otro libro sobre el general Mola ante los ojos abiertos de par en par, tanto de la censura civil como de la militar, que le volvieron a señalar en rojo. Y por fin se dedicó a otros libros tan curiosos como entretenidos...(muy exitoso, "El porqué de los dichos", otros costumbristas, entre ellos, me toca más de cerca, "Los flagelantes de la Sonsierra").
Del libro condenado solo se supo porque desmochadas las tapas circuló privadamente. Y lo que aquí se narra se debe al propio ejemplar que conservó el autor. Entre paréntesis rojos chirriaban "las frases que la censura de Salamanca consideró inadmisibles. Todas ellas son ciertas. Yo las oí y las apunté". Es lo que escribió con su pluma estilográfica al margen en las primeras páginas.
Años más tarde redactó unas memorias que nunca han visto la luz. Así se escribe la historia en este país. ¡Con los testimonios directos más genuinos, 75 años después, esperando mejor suerte!
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(1) "Notas sobre la gestación y peripecias desdichadas de mi libro Con el general Mola." Manuscrito inédito del autor.
* Al curioso lector le invito a acercarse a otro testimonio de la guerra veraz y extraordinario del que ya di cuenta en este humilde rincón.
La televisión vasca recientemente ha emitido un filme sobre Mola, titulado "La conspiración", que paso a visionar. http://www.eitb.tv/es/video/1436385850001

viernes, 6 de abril de 2012

El año del Mirandés

No recuerdo haber hablado aquí de fútbol, a lo más puede que de ciclismo, deporte este último que sí he practicado. En cuanto al llamado deporte rey, pues en la edad adulta lo he seguido con prudente distancia. Un hecho reciente, las gestas del Mirandés en la Copa, me ha hecho prestarle más atención en cuanto ha tenido de fenómeno popular que devolvía por momentos este espectáculo un tanto a sus orígenes fuera del circo mediático y la jaula de oro que lo encierra. Por otra parte, nací a pocos kilómetros de la ciudad homónima del Ebro, a la que he dedicado algún sentido artículo (por cierto, con amplia difusión en las redes). Es esta vertiente social la que me interesa más. Si leéis lo que sigue, comprobareis hacia donde van encaminados mis pasos.
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Tuvo Miranda una importante judería. En Tudela, Ebro abajo, se conserva una espléndida sinagoga dentro de lo que ahora es su catedral. En cambio, si nos encontramos en el depauperado casco histórico mirandés nos costará algún esfuerzo dar con la propia. Tampoco la podremos visitar: se halla cerrada. Pero no el monumento como tal, sino el bar donde se ubica y que en estos momentos tiene puesto ese ominoso cartel de "cerrado", lo mismo que otros negocios y principalmente las industrias que forjaron durante las últimas décadas un fuerte desarrollo y acentuaron el carácter laborioso de una urbe envuelta entre la llanada alavesa, la vega riojana y la economía vasca.
Si vamos a la otra punta de la ciudad, acudiremos también al desmontaje de una estación en la que paraban todos los trenes que iban hacia el Norte, los que proseguían hacia Francia o los que inversamente se adentraban en la meseta, una vez superado el desfiladero de Pancorbo, camino de Asturias, Galicia o Portugal, o bien hacia la capital o por el corredor del Ebro hacia Cataluña y el Mediterráneo; mientras la hábil propaganda oficial nos vende -o lo hacía antes de los recortes- unas comunicaciones modernas de alta velocidad.
Pues bien, el espejo del fútbol nos devuelve alguna imagen similar. La alta competición por imperativos de como está montado el negocio solo llama a unos pocos al tiempo que los estadios quedan visualmente vacíos, apenas sin aficionados. Y para colmo, muchos son nuevos y más grandes, como esos aeropuertos sin aviones que asolan buena parte de la península, fruto de la fiebre especuladora del cemento y del pelotazo, si se me permite la redundancia ya que hablamos de fútbol.


Como la vieja estación de ferrocarril el campo municipal de Anduva conserva unas instalaciones de otro tiempo con una grada cubierta sin asientos sujeta por vigas de hierro que impiden una completa visión, así como la cercanía del césped dificulta el seguimiento de las jugadas que se desenvuelven pegadas a la banda. Sin embargo, esa falta de comodidad desata la animosidad de una afición única, acostumbrada a seguir al equipo por campos aún peores. Una tribuna que huele a puro barato (¡ay, qué ha sido de los contaminantes humos de la FEFASA!) y a destemplado aguardiente frente al tendido de los asientos de sombra. A falta de un fondo Sur o de un aguerrido fondo Norte las entradas de General conforman un Frente Popular que podría evocar -sus colores rojo o rojinegro ya lo evocan- a la coalición republicana del 36 triunfante en el consistorio mirandés. Y es que el Mirandés a lo largo de su historia se debate entre ser cabeza de ratón o cola de león y ha alternado temporadas bregando con históricos como Osasuna, Alavés, Real Unión, Logroñés o el mismo Eibar (al que hace poco derrotó) en pos de conocer la segunda división; con peregrinaciones por la actual tercera devaluada y estadios de regional donde solo su fiel hinchada llenaba las imaginarias gradas.
En los ya famosos cánticos de su afición hay siempre un recuerdo para esos tenebrosos tiempos, porque están muy cercanos: "Había una vez un equipo chiquitito..."
Entonces, ¿qué ha podido pasar para que dentro del ambiente general que mueve el fútbol y la depresión axfisiante del entorno florezca este humilde Mirandés, equipo de moda?
(De moda, puesto que pasada la euforia copera, mantiene una presencia en los medios y sobre todo en las redes sociales superior a bastantes equipos de primera).


Algunas de las respuestas posibles las he esbozado antes. Lo mismo que se desconoce la fuerte personalidad de este enclave norteño por muchos de los que han seguido incrédulos su aventura copera, se ignoran datos en lo tocante a lo puramente deportivo. Por ejemplo, las dimensiones del campo de Anduva son homologables a los mejores estadios de primera, y sobre su cuidada yerba se asienta un esplendor basado en el juego de toque por encima del juego aéreo y de segundas jugadas, más propios de la categoría y de campos de charcos y barro. Para ello, es decir, para contar con los jugadores que lo pongan en práctica, es obvio que se han tenido que hacer las cosas bien. Una fundamental: mantener la autonomía del club en la esfera de sus socios. Es de los pocos clubes españoles que debido a sus saneadas cuentas han podido evitar la forma de sociedades anónimas, no perdiendo su control en manos de aventureros sin escrúpulos que pusieran en peligro su futuro como en equipos vecinos y de más postín ha sucedido.
No conviene olvidar por tanto que la anterior directiva encabezada por Félix Pipaón, cariñosamente conocido como el Pipa, ascendió al club deportivo Mirandés de nuevo a la 2ª B y sentó las bases de un buen equipo profesional al crear el cargo de secretario técnico y nombrar para él mismo a Carlos Lasheras, procedente del arruinado Alavés que ese año aún militaba en segunda. Pero esta incorporación al conjunto rojillo ocurrió dos peldaños más abajo, en tercera, lo que muestra la firme creencia en el proyecto. Empezaron a llegar jugadores asendereados en las nuevas lides y el entrenador que ha demostrado ser el más idóneo para alzar el vuelo: Carlos Pouso.
La enorme decepción que supuso el fallido ascenso a segunda en las postrimerías del definitivo play-off en otras latitudes tal vez hubiera tenido otras consecuencias. Aquí afianzó la buena gestión en todos los estamentos del club y ha dado si cabe más brillo al hecho de llegar a semifinalista en la copa del Rey partiendo desde la categoría de bronce. A este logro histórico se une su primera copa de Castilla y Léon y a poder cerrar la actual liga con muchas posibilidades de quedar primero -también por primera vez- a falta de 5 partidos. Desde luego, Ramiro Revuelta como presidente de la entidad tiene reservado su nombre para inscribirlo en esta gloriosa página. Pero aún falta lo principal, el difícil ascenso. Y cuidar detalles como los que han motivado la salida de Pepe Uslé. Los cuales no han sido aclarados por ninguna de las partes. Mucho mejor que todo ello hubiera consistido en buscar una solución práctica o legal a las desavenencias, más ante alguien que ha estado muy a su lado.
Podrían haber tenido más en cuenta el ejemplo de la plantilla. Carlos Pouso ha conseguido mantener el pulso en dos competiciones de manera que los once que han salido a disputar cada partido han sabido estar a la altura, incluso de la élite: quod erat demonstrandum. Que este equipo viene haciendo las cosas de primera, con una profesionalidad encomiable. ¡Claro que para Pouso debe también existir un equipo titular! Sin embargo, bien por lesiones, sanciones u oportunas rotaciones no lo parece...Hasta tres porteros han guardado la portería de los rojillos con indudable acierto. Siguen con 15 dianas siendo el equipo menos goleado del fútbol nacional. No se llevarán ninguno de ellos el premio Zamora, aunque Nauzet especialmente no quedará lejos.
Ahora bien, en la defensa siempre hay 3 torres, el exprimera Caneda (del Athletic Club), Corral, muy peligrosos también como atacantes, e incluso otro veterano, Aitor Blanco, capaz de meter 2 goles en el propio San Mamés, y otro habitual, Raúl García. En las bandas están Garmendia y Ernesto, pero como este es baja últimamente, hemos visto en esa posición al polivalente Iribas, que esta temporada venía jugando de interior.
En el centro del campo falta el capi Iván Agustín y Nacho Garro, pero el mister cuenta con la seguridad y orden de Mikel Martins, la reciente incorporación de Antonio Martínez, joven valor proveniente del Real Madrid B, la profundidad de Muneta y los recambios de José Ángel y Borrell.
Arriba Mújica lleva un buen número de partidos junto a Alain Arroyo, otro fajador del área al que todavía recordamos en el vestuario "haciendo surfing" antes de salir a Anduva a comerse, o más bien cenarse (por la hora) al Espanyol. Todo un gesto. Lambarri, otro lesionado, fue una pesadilla en el juego aéreo para los defensas de primera de la copa. Rayco, del Rayo, ha venido a cubrir su baja y la de Pablo, y está teniendo minutos para ir haciéndose al juego del equipo. Es también el caso del canterano, Asier Barahona, que en Torrelavega igualmente salió de titular. Falta la estrella, incluso mediática, de este Mirandés, Pablo Infante. Quienes lo reclaman para la selección no exageran como por lo insólito nos puede parecer. Por el rendimiento en esta temporada se lo merece. Es además el pichichi con 6 tantos de la Copa. Solo su pubialgia le limita. Esperemos que en el play-off vuelva a ser determinante. De esta forma este burgalés encontrará definitivamente en Miranda el equipo que le faltó en la capital y el canterano Barahona sería deseable que siguiera creciendo a orillas del Ebro. Puede que así el bar cerrado de la vieja sinagoga reabriera sus puertas, la ciudad recuperara la confianza que por historia le pertenece y los trenes pararan en la estación como siempre. Con destino a segunda y lo que venga.
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* La foto de portada corresponde al nuevo Malecón de Torrelavega. Muestra lo que digo en el texto: que se han cargado el fútbol modesto, de ahí la rara flor del Mirandés. Un campo nuevo, pero casi vacío y eso que iba el equipo de moda. El de la nueva Balastera de Palencia por lo visto es tan bonito o parecido, pero su equipo está luchando aún más que los cántabros por evitar el descenso.
Este reportaje se publicó en la edición impresa de El Mundo/El Correo de Burgos el 9 de abril. A falta de una versión digital completa en su web, aquí tenéis el contenido (incluso con enlaces:
"hipertexto"), otras fotos y comentarios. También lo podéis leer a través de Facebook o Twitter. Por cierto, alguno de esos "links" los he puesto después. Puede que sea casualidad: el día siguiente al mío, apareció una especie de secuela en el Diario de Burgos. El resto de la semana El Correo Español, ed. de Alava, ha sacado asimismo unos balances hasta la fecha de la temporada del Mirandés que son los que he enlazado, porque avalan con datos lo que expongo sobre las rotaciones, etc.

martes, 27 de marzo de 2012

Recuerdo de Antonio Tabucchi

Ha muerto Antonio Tabucchi, sostiene Pereira.
Sostiene Pereira que mientras estuvo en el instituto italiano llegó a verlo y luego hablar con él unas cuantas veces en sus visitas a Madrid. En cambio, Pereira recuerda con más detalle una bastante especial a inicios del año 2001 en Burgos.
Sostiene Pereira que compartió un fin de semana en el Hotel Corona de Castilla de la calle de Madrid. El señor Pereira asesoraba a una oenegé gitana en asuntos jurídicos y también a la sazón en el premio literario que otorga. Ese año el premio Hidalgo, que así se llama, se lo dieron a Tabucchi en competencia con el premio Nobel Saramago. ¡Qué casualidad, otra vez rivales! -exclamó Pereira.
Antes lo habían obtenido entre otros Juan Goytisolo, muy receptivo con la minoría gitana, y Günter Grass, que también les visitó en alguna ocasión. Como valedor de Antonio, sostiene Pereira, que destacó primero que en sus pequeñas novelas, relatos o cuentos manejaba un italiano muy sonoro y rítmico que frecuentemente le hacían repetir gustoso, y a veces abrumado, su lectura:
"Caro Antonio, senza dubbio i tuoi livri mi hanno provocato lo stesso malessere che la piazza immensa di Santa Croce, la cui eccessiva bellezza soprattutto della chiesa con le pitture giottesche e il chiostro con il crocifisso di Cimabue avevano provocato Stendhal..."
Pereira escribió esas líneas pero no recuerda habérselas mandado.
Sostiene Pereira que además como articulista político mantenía un nervio encomiable. Desde la revista Micromega de Paolo_Flores_de Arcais , dedicó una carta abierta al presidente de su república en plan el Cid de la jura de Santa Gadea (perdonadme la licencia pero evoco Burgos) que en nuestro país no he visto a nadie emular, y mira que nuestro jefe de estado ¡desde hace más de 40 años y toda la corte política nos lo pone fácil!
Que igualmente reprochaba a Azeglio Ciampi, la equidistancia creciente en la "era berlusconi" a la hora de homenajear a los antifascistas, y a Mussolini al mismo tiempo, esto es el 25 de abril, día de la liberación. Algo que les sonará ya que en este solar ibérico es doctrina constante parecida equidistancia del Tribunal Supremo, como hemos podido comprobar con respecto a la deshonrosa absolución del juez Garzón por haberse atrevido a juzgar los crímenes del franquismo, sostiene Pereira.
Un viejo maestro del señor Pereira, Lacasta-Zabalza, catedrático de Filosofía del Derecho (1), ha pronunciado como en él es habitual un certero comentario recientemente.
Y luego, el toscano Tabucchi de alma portuguesa, había escrito un librito/reportaje sobre la persecución de los gitanos en Florencia que le concedió el ¡honor de ser nombrado persona no grata! por el alcalde florentino.
En ese reportaje -con un humor cáustico que ya conocía íntimamente, recuerda Pereira- se reía de la cerrada oligarquía de la capital de los Medici e ironizaba con los convites "artísticos" de sus jerarcas y pasarelas de moda mientras echaban tierra sobre la periferia de los barracones gitanos y perpetuaban el caos de una ciudad empeñada en parodiar el mito de "La Bella y la Bestia", pues mientras los turistas sufren el citado síndrome de Stendhal sus ciudadanos padecen la vulgaridad de la vida cotidiana con un tráfico demencial plagado de ruidos y contaminación.
Sostiene Pereira que también estaba a favor de Tabucchi en una polémica que por entonces mantuvo en Portugal con Saramago acerca de la bondad y hermandad de la lengua portuguesa, donde no quedaba muy claro esa naturaleza para sus colonias pregonada por el Nobel luso. (Aquí nuestro Borbón ha predicado por las Américas otro tanto...) Me ha sorprendido que de aquella refriega no haya quedado ni rastro en el universo de Internet. Hasta la viuda desde la fundación del Nobel, muertos los 2 gallos que picaban en el mismo corral, parece dispuesta a enterrar también el hacha de guerra.
Sostiene Pereira que desconoce hasta qué punto el uno o el otro fingían que no pasaba nada. Lo cierto es que don José en su cuadernos de Lanzarote había vomitado: "No me perdonará nunca haber escrito 'El año de muerte de Ricardo Reis'. Heredero él, como se presenta, de Pessoa, tanto en lo físico... "
Sostiene Pereira que con Umberto Eco protagonizó un debate más sonado, su respuesta dio título a un panfleto que llevaba por título "La gastritis de Platón". El ínclito semiólogo había publicado en “L'Expresso” un artículo con este rezo: “El primer deber de los intelectuales: permanecer callados cuando no sirven para nada”.

“¿Qué debe hacer el intelectual si el alcalde de Milán se niega a acoger a cuatro albaneses? Será perder el tiempo recordarle algunos inmortales principios, porque si no los tiene ya asumidos, a su edad no cambiará de idea leyendo un manifiesto; el intelectual serio [...] debería dedicarse a volver a escribir los libros de texto con los que estudiará el nieto del alcalde”. Y concluye: “haber invocado [al intelectual] su alada palabra hubiera sido como reprochar a Platón el que no hubiera propuesto un remedio para la gastritis”. -Se pregunta Eco-

Tabucchi se indigna por esa renuncia y conformismo.
Con respecto a la educación de los nietos del alcalde de Milán, Tabucchi prefiere “manifestar su opinión para inducir a los electores a no volver a votarle” (pág. 48). En síntesis, que para el autor de Sostiene Pereira,

“La tarea del intelectual (pero también, quisiera insistir, la del artista) es precisamente ésa, querido Adriano Sofri (2): reprochar a Platón el que no inventara el remedio para la gastritis” (pág. 31).


Sostiene Pereira que quiere finalizar esta semblanza, otra vez en Burgos frente al arco de Santa María al volver por el Espolón del teatro Principal, recordando una canción republicana que el bueno de Tabucchi con toda su alma acometió a pleno pulmón. Era tarde y de noche típicamente gélida en la capital castellana. Por suerte, y supongo que debido al poco tránsito, el apacible señor Pereira y el exaltado Tabucchi no terminaron en los calabozos. Recuerda Pereira que esto ya lo había contado por ahí algún año más tarde:

Si me quieres escribir
ya sabes mi paradero,
en el frente de Gandesa
primera línea de fuego.

Y seguía el señor Pereira con voz aún más tronante:

Tercera Brigada Mixta,
primera línea de fuego.
Tercera Brigada Mixta,
primera línea de fuego.

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(1) El catedrático de Literatura portuguesa Antonio Tabucchi fue amigo de otro admirable iusfilósofo, Danilo Zolo. A otro jurista Antonio Cassese, presidente del Tribunal Penal Internacional de la Haya y a Manolo el gitano está dedicada su novela La testa perduta di Camasceno Monteiro, (La cabeza perdida...) basada en un caso de tortura que Tabucchi conoció por la prensa lisboeta. Sostiene Pereira que su amigo Tabucchi interrumpió la novela que esos momentos le ocupaba y compuso la citada obra que posteriormente sirvió para la confesión del policía responsable de la muerte en la comisaría de Camasceno Monteiro, en la realidad, el joven Carlos Rosa. Manolo, el gitano, en cambio, es un personaje de ficción con el que el novelista rinde homenaje a la comunidad gitana entre el idealismo y la nostalgia de los tiempos en que "el pueblo nómada aún poseía caballos". Añade Pereira que su padre fue vendedor de caballos, es posible que Tabucchi haya mitificado en ese Manuel los recuerdos de su infancia en torno a las ferias de ganado presenciadas.
(2) Las argumentaciones de Tabucchi contra Eco nunca se dirigen al autor de El nombre de la rosa, sino que impugna sus ideas a través de unas cartas remitidas a Adriano Sofri, líder izquierdista condenado a veintidós años de cárcel como presunto instigador del asesinato de un policía. Condena que levantó también su voz de alarma contra una justicia y un Estado que induce al recelo y la desconfianza desde el proceso Caserio al asesinato de Aldo Moro, pasando por la masacre de Piazza Fontana.
No es de extrañar que en su enfrentamiento con la Italia de Berlusconi, negada su tradicional tribuna en "" El Corriere della Sera" y también las del grupo de "La Repubblica" acabara verdaderamente exiliado en la patria de Pessoa, sostiene Pereira.
Item plus. Que en las asiduas visitas a Madrid del escritor italiano -quiere añadir Pereira- conoció a su traductor Carlos Gumpert. Al que por cierto compadece como traductor, pues si ya siempre su profesión fue denostada e ingrata, aun es peor la miseria actual del gremio, a la que él mismo no es ajeno. Quiere recordar Pereira un libro de Carlos ("Conversaciones con Antonio Tabucchi" ), en él sostiene Tabucchi: "en un congreso el escritor es el simulacro de sí mismo" "Parecemos todos idiotas, hasta el punto de que uno se pregunta cómo es posible que estas personas hayan sido capaces de escribir un libro". Con lo cual conviene aclarar que su declaración sobre el verdadero conocimiento que él mismo podía tener del autor italiano está condicionado por estas mismas manifestaciones. Conoció, por tanto, al mundanal Tabucchi, no a un íntimo Tabucchi. Pese a lo cual reitera el sentido testimonio del acometimiento nocturno de la popular canción republicana referida más arriba. En absoluto, sostiene Pereira que allí Antonio estuviera actuando, sino que se dejó llevar por una profunda emoción y convicción ciudadanas, que inspiraron buena parte de su obra, de la que es buen ejemplo "Sostiene Pereira".