domingo, 14 de noviembre de 2010

¡Coño, sí que llegó el otoño!

...en Logroño. No suelo contar chistes porque se me da mal y porque no me gusta el humor ni la comida enlatada. Dicho esto: ¿se saben aquel de unas monjas...Mejor no lo cuento yo:
Cuando vino el papa a España (ya ven hace 2 días)
recibió a monjas de todas las comunidades.
Al pasar ante el le decían:
padre venimos de Aranjuez y te damos nuestro ser.
padre venimos de Palma y te damos nuestra alma.
padre venimos de León y te damos nuestro corazón...
el papa se pone de pie, por favor, las de Logroño
que se salgan de la fila.

Pues cuando vino el Papa a Santiago yo tuve que viajar a Logroño ya que mi madre se rompió el fémur y por suerte pudieron operarla. Mientras permanecía en el quirófano llegamos a Soria y puesto que tardarían en llevarla a planta, Ikuko y Martina que tenían hambre prefirieron parar allí a tomar algo. Mereció la pena, tras un bocado, la buena tarde nos animó a pasear por la alameda de Cervantes. Martina recogió hojas para su álbum, algunas de árboles exóticos orientales preciosas. Bueno para Ikuko los exóticos son los nuestros.Lo pasamos bien con dos ardillas, la mar de graciosas comiendo, que no paraban de subir, bajar y pasar de liana en liana.
Bajamos a la ribera del Duero, desde la pensión donde se alojó Machado, por la carretera a Zaragoza entrando por la vieja ermita de San Polo (s. XII, hoy vivienda particular que a mi hija le pareció muy chachi o fetén para vivir, se ve que muy tranquilita). Nos recibió el famoso olmo seco, los chopos de los enamorados y hasta Serrat cantando con su guitarra. ¡Ah, que no se lo creen! Vean: "He andado muchos caminos"

Mi madre salió bien de la anestesia y tras unos días de temporal preinvernal hospitalarios, pero nada hospitalarios, el colorido de las viñas ya sin uvas, y otra ribera, la del Ebro, nos permitió contemplar paisajes como el de la foto de portada. Muy pequeñita se ve la torre de Briones, la más representativa de toda la Rioja Alta con permiso de la catedral calceatense. La instantánea está tomada desde San Vicente, villa ya etiquetada en este blog anteriormente. Sin duda, esta zona de meandros al cobijo del Toloño y la sierra de la Demanda al fondo con sus primera nieves es una de las más bellas de toda la península, no en balde, llamada ibérica. Claro que no lo dice un turista de fuera. Haro- Briones (de berones, pueblo ibero)- San Vicente de la Sonsierra- Labastida (también en la otra orilla, pero por esos caprichos de la historia, es alavesa, San Vicente no) y vuelta a Haro jalonaban nuestros recorridos en bici más tiernos. ¿Nos pararíamos entonces a contemplar el paisaje?
Con mi pequeña cámara la fotógrafa de este blog sacó también esta otra desde el coche:
Desde esa iglesia fortificada cada semana santa como hace 800 años o vaya usted a saber salen unos disciplinantes que se flagelan hasta reventar de sangre sus espaldas, son los "picaos" de San Vicente. A mí me parece una barbaridad, pero por lo visto son miles y miles quienes acuden a verlo.
En fin que no todo van a ser cosas malas, Martina se lo pasó muy bien con sus primas María, Inés y Asier y volvió a posar una vez más delante de esas estatuas de oficios tradicionales que han puesto en Haro. Algún día dedicaremos a la modelo y las estatuas una serie completa.
(Esta última es de hace un año. La he retomado del post ""Final de Vendimiario")
En cuanto a la fotógrafa, aprovechó para recoger la rúcula que proveniente de Italia había sembrado meses antes. De esta manera fue ella la fotografiada y su inmensa alegría plasmada por el eventual fotógrafo, servidor de ustedes.

1 comentario:

  1. Bonito, muy bonito...un tanto bucólico maestro, pero te confieso que me hubiese gustado pasear entre los chopos, pero bueno que le vamos a hacer...
    Gracias por el aire y por la luz de tus fotos.
    Ahora volveremos al otoño frio y triste de Madrid, pero podremos leer a D. Antonio, que no es poco maestro, que no es poco.
    Un abrazo.
    Antonio Ortiz.

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