
Bueno, ahora que tengo un poquito más de tiempo, puedo dedicarlo no a escribir, sino a algo más difícil. Revisar textos, buscar síntesis. Estos días he podido estar hablando durante 5 horas seguidas, pero es mucho más difícil y sacrificado pulir un texto que seguir dándole vueltas. De entre los filósofos, uno que nunca me ha caído mal es David Hume, y a ello no le ha perjudicado precisamente el hecho de que su autobiografía ocupara unos pocos folios. Los prefiero a las ampulosas memorias de Rousseau, por citar a un colega de su misma generación.
Así que al breve apunte biográfico que tracé el pasado mes, vamos a quitarle unas cuantas líneas. Siguiendo calendario riojano de las vides, ¡toca espergurar!
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(LEER Y ESCRIBIR, DOS VIDAS)*
Hay mucha gente que lee y no escribe, pero cuesta entender que se lea mucho y al menos no se tenga la tentación de emborronar un papel, como a menudo hace mi hija de 5 años, o puestos al día, darle a la tecla.

Con casi 30 años de perspectiva estoy en condiciones de asegurar que en ambos casos me equivoqué. La cabra tira al monte y el Derecho es asunto grave de gentes de capital. Como dijo el poeta, y ya lo sabía y recitaba entonces, soy piedra ligera, aventurera, que no valgo para ser piedra de una iglesia, ni de una audiencia…Aunque, cosas de la vida, ahí me tenéis.
Abandoné provisionalmente la Justicia por la Universidad, por la que tampoco nunca sentí pasión. El resultado es que me he hartado de leer textos de filosofía moral, política y jurídica, en muchas ocasiones tan plúmbeos como los manuales de derecho tributario, procesal y administrativo. Con el agravante los primeros de su infertilidad e inutilidad.
A estas anomalías y dispersión responden la mayoría de mis artículos. A los pocos incautos que se acercan a ellos les cuesta un riñón ubicarme. ¿Quién es este tipo capaz un día de escribir lo mismo sobre cine, que sobre economía, de una sentencia del Constitucional, que de latines, de política, de historia, cultura o la nueva era de Internet?
Sin duda un irresponsable. Lo que se come se ca…Pues de tanta lectura indigesta, ¡qué se podía esperar?
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*Según Borges, hubiera necesitado 2 vidas, una para leer, otra para escribir. No contaba con que somos muchos más los que dedicamos la primera a trabajar en lo que sea menester...
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